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26 febrero 2015

Tito Rubín y las leyes violadas


¿Qué ley o estatuto no ha violado?
Desde hace algunos días —y con justa razón—, circula una carta firmada por varios periodistas en la que exigen la destitución de Tito Rubín Cruz, titular de la inútil “Fiscalía Especializada en Atención de Periodistas y Libertad de Expresión”. Las motivaciones del grupo de colegas, se fundamenta en la nula acción del funcionario y la oficina a su cargo, para resolver agresiones diversas de las que han sido víctimas varios comunicadores.
Totalmente de acuerdo; Rubín Cruz, no ha consignado ni una sola averiguación previa por las agresiones sufridas por el gremio periodístico. Las pocas veces que ha actuado, ha sido para “mediar” entre agresor y agraviado, truncando con ello la posibilidad de que por fin, se castigue a los represores y persecutores de la libertad de expresión en Chiapas, en su mayoría, alcaldes, jefes policíacos, asistentes de algunos políticos y organizaciones aparentemente sociales y sindicales.
El desdén con que el tristemente célebre co-fundador de la “Banda del Pañal”, trata a los periodistas agraviados, es sencillamente, inadmisible. Incumple con toda la normativa y reglamentos procedimentales, de tal forma que intentar buscar justicia en sus oficinas, termina en una lamentable pérdida de tiempo. En primer lugar, por el trato déspota que da a los ofendidos en las contadísimas veces que los atiende y en segundo, porque casi nunca está en su lugar de trabajo. ¿Por qué no atiende su obligación?
Sencillo: el funcionario dedica más tiempo a atender asuntos en la Notaría Número 9, cuyo titular, sigue siendo él. Una revisión a la página web de dicha notaría, nos indica claramente que él sigue fungiendo como notario titular, a pesar que la Ley del Notariado Público y la Ley de Servidores Públicos, se lo impiden explícitamente. En la página web (http://notaria9chiapas.com/), Rubín Cruz, ofrece todo tipo de servicios notariales, exhibiendo sin pudor, logotipos con su nombre. Ésta, según el reporte interno, se actualizó el pasado 18 de Enero, lo cual es un claro indicativo que viola todas las normas y preceptos de ley.
En el Capítulo IV, artículos 52, 76 y 77 de la Ley del Notariado Público de Chiapas, dice con absoluta claridad que es impedimento para los notarios, “desempañar cualquier empleo, cargo o comisión dependiente de los poderes de la federación, estado o municipio”; éstos, según la ley, solo pueden solicitar licencia por un año y no podrán solicitar otra, a menos que se trate de una enfermedad grave.
Si bien la ley faculta al Ejecutivo a otorgar licencias a los notarios para cumplir con una encomienda dentro de la función pública o para acceder a un cargo de elección popular, cuando así fuere, la notaría pasará a un notario sustituto, dejando, obviamente, de ser el titular aquel que hubiese solicitado licencia. Tito Rubín, ¡sigue al frente de su notaría! Viola la ley y por tanto, un violador de la ley, no está facultado para “defender” a ésta.
Como funcionario, el señalado también viola la Ley de Servidores Públicos que en el artículo 45 del Capítulo II y fracción XI, establece que “debe abstenerse de desempañar algún otro empleo, cargo o comisión oficial o particular que la ley le prohíba.”
A más de lo anterior, el “Fiscal”, incumple con el estatuto referente a la Fiscalía a su cargo que establece entre otras cosas, perseguir los delitos cometidos contra periodistas, conocer y coordinar las investigaciones, atraer delitos cometidos en el interior del estado, consignar las averiguaciones previas, informar a los periodistas y asociaciones sobre el curso que llevan las investigaciones a su cargo, garantizar la protección de los periodistas agraviados y decenas de obligaciones más, que vemos tiradas en el suelo.
Con esto, Tito Rubín viola además, el punto nueve de la Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que indica que, “El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada.”
Por lo tanto, la exigencia de los periodistas chiapanecos que han firmado el citado documento mediante el cual piden la renuncia de Rubín Cruz, es válido y está debidamente fundamentado. Y no es capricho de grupo; es congruencia apartada de intereses mezquinos. Tito Rubín Cruz, debe irse, en virtud de sus nulos resultados.
amksheratto@hotmail.com

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22 febrero 2015

¿Qué leen los ciudadanos?



Lo peor de lo peor... Pero, nosotros los elegimos, ¿no?
Raras veces se puede encontrar a alguien que conozca a más de un autor clásico; la sana costumbre de leer se ha perdido, especialmente en ésta era, la de la globalización, cuya tecnología nos ha rebasado peligrosamente. Cuando el actual presidente de México cometió la pifia de confundir las obras de Enrique Krauze y Carlos Fuentes (“La presidencia imperial” y “La silla del águila”), le abundaron críticas aún de sus seguidores. Era entonces, candidato presidencial y se exigía de él, la mayor capacidad de erudición para obtener el voto popular.
Muchos han sido los políticos que han demostrado su pobreza literaria; y han sido severamente cuestionados por su oscurantismo intelectual, pues para millones, de eso debe depender su visión para el desarrollo integral de la sociedad. Es un hecho que parte de los discursos de los políticos para la educación de los pueblos, se basa en la expectativa de una enseñanza de mayor calidad y mejor excelencia académica.
A esto surgen dos preguntas básicas: ¿Deben, los políticos, ser eruditos para tener el respaldo colectivo para una función pública? ¿Qué leen los ciudadanos comunes y corrientes?
Ser intelectual, no significa ser inteligente. Tampoco el inteligente es un intelectual. Sin embargo, ambos, en uso de esa capacidad, pueden tener el acceso libre a lo que se proponen. Esa es una clara diferencia que nos cuesta entender cuando vemos descuidos en quienes nos gobiernan o pretenden hacerlo. Ser inteligente es ser ingenioso, sagaz, perspicaz, desenvuelto, talentoso, astuto. Un intelectual, en cambio, es sabio, docto, erudito.
No trato, de ninguna manera, decir que nuestros políticos son inteligentes y por mucho menos, catalogarlos de “intelectuales”. Por el contrario, éstos suelen ser torpes, mediocres, abusivos, estúpidos, barbajanes, mentirosos, hipócritas, ladrones, sinvergüenzas, haraganes, sordos, ignorantes, vulgares, necios, mentecatos, burros, ciegos, cínicos, farsantes, vagos, indolentes, apáticos, rufianes, insulsos, frívolos, mezquinos, traidores, pueriles, desleales, burdos, anodinos, superficiales, inicuos, intolerantes, prepotentes, crueles, perversos, avaros, siniestros, inhumanos, desalmados, infaustos, deplorables…
Pero, ¿por qué, entonces, nos gobiernan? Muy sencilla la respuesta: por lo que leen los ciudadanos. Somos —nos cueste o no reconocerlo— una sociedad que en cuestión de conocimiento, se alimenta de lectura desechable a la que me niego a llamarle “literatura”, dada la gran virtud que la caracteriza: “la acumulación de saberes y conocimientos para escribir y leer de modo correcto”.
Los grandes medios de información actuales, en sus páginas web, acostumbran incluir una sección llamada “Lo más leído”; ese es el parámetro para advertir la precaria lectura de los ciudadanos. Las noticias de mayor relevancia resultan ser los chismes sobre la vida privada de los miembros de la llamada farándula. Es decir, al ciudadano, le interesa más enterarse de los deslices amorosos de los actores y actrices, que saber a ciencia cierta cuánto aumento el precio de la gasolina, por ejemplo.
Líneas arriba enumero un sinfín de adjetivos achacables a los políticos. Lo confirmo y me negaré, siempre, a retractarme. No obstante, si uno de ellos hiciere algo digno de crédito, nadie se percataría; o si por el contrario, actuare contra los intereses del pueblo, pocos, muy pocos se enterarían.
Figuran y se hacen “virales” las pifias de los gobernantes y políticos. Pero todo queda en burlas y críticas sin sentido, precisamente, porque somos una sociedad sin argumentos retóricos y sin razones para defender el provecho común. No somos un conglomerado propositivo ni crítico. Somos una sociedad conformista que sigue dictados de unos y otros lo que, para nuestro infortunio, se ha convertido en vivero de caudillos igualmente corruptos que los de la casta política. De hecho, a ese grupo pertenecen.
Hagamos un ejercicio de reflexión: México ha tenido en los últimos procesos electorales para la presidencia de la República, a cuatro candidatos brillantes, o por lo menos, con un aceptable nivel de inteligencia e intelectualidad: Gilberto Rincón Gallardo, Patricia Mercado Castro, Cecilia Soto González y Gabriel Quadri de la Torre. Los cuatro quedaron en el último lugar e incluso, algunos de ellos, perdieron el registro de sus partidos por los bajísimos resultados. En cambio, hicimos ganar a los peores de entre todos. ¿Por qué?
Porque nuestro nivel intelectual está diseñado para ser gobernados por políticos impreparados en todos los sentidos. Eso sí, los tundimos a críticas, sin tener la autoridad moral para hacerlo. Para ello, mejoremos nuestra lectura.
amksheratto@hotmail.com

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13 febrero 2015

¿Por qué no?


La señora de los "cuatros".
¡Porque no! La respuesta —que en buen entendimiento se debe dar a quien la plantea de manera cínica, perversa y en claro contrasentido las inapelables pruebas— es justamente esa: ¡Porque no! No es necesario hurgar en las entrañas del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) para encontrar razones de fondo que impidan a la consejera Ana Elisa López Coello, ser escogida para la nueva estructura de ese organismo, que por cierto, bajo su dirección, se ha convertido en un dique infranqueable para la pretendida transparencia en cuanto a información pública se refiere. Primera e irrefutable razón para responderle que no, que es imposible visualizarla en la formación del nuevo IAIP.
En una de sus últimas entrevistas, ella se pinta sola; no requirió detractores para autodescartarse en lo que ella creyó, el anuncio de su total disposición y capacidad para ser electa por el Congreso. Matando, se mató. Desglosemos sus declaraciones:
Se presupone que el IAIP, a partir del 4 de marzo próximo, deberá ser autónomo, imparcial y absolutamente transparente. Según ella, el renovado organismo debe ser “un apoyo para el Poder Ejecutivo del estado”. La normativa general de transparencia en el país, establece que ninguna institución de éste rango debe estar condicionada a caprichos de los gobiernos estatales y por tanto, no están facultadas para “apoyar” acciones gubernamentales de ninguna naturaleza.
López Coello, escupió una de las joyas de la verborrea menos sutiles que se haya escuchado en la búsqueda de una chamba: “La transparencia no es para ponerle un ‘cuatro’ al gobierno”. Con ello demuestra un muy bajo nivel técnico de lo que debe ser la transparencia. Ponen “cuatros”, los policías de tránsito, no los profesionales encargados de mantener lúcida la actividad de los funcionarios. ¿Fueron, acaso, “cuatros” los que puso a los poquísimos funcionarios y alcaldes a los que “exhibió”? ¡Vaya nivel!
En otra parte de dicha entrevista, afirma que tiene pretensiones de inscribirse como aspirante a Consejera, con un argumento que francamente, la descarta por completo: Lo haría, dice, “con el ánimo de realizar un mejor trabajo”. Es, por lo visto, una confesión explícita. Lo que hasta ahora ha hecho en el IAIP, no ha tenido la calidad requerida por una sociedad ávida de transparencia y pulcritud. ¿Requiere doña Ana Elisa otra oportunidad para, ahora sí, hacer las cosas mejor?
Nada garantiza que, de ser reelecta, dé buenos resultados; ya nos demostró incapacidad, ineficiencia, complicidad, desidia, debilidad, torpeza, cinismo…
Reconfirma su insolvencia al indicar que, en caso de no ser ella nuevamente nombrada, llegarán gentes “con mucha más capacidad, dinamismo y ganas de trabajar por la democracia en Chiapas”. Y tiene razón. Ganas de trabajar y hacer bien las cosas, nunca las tuvo. Gran parte de su “trabajo”, consistió en, sencillamente, no hacer otra cosa que no fueran reuniones sociales. Pocas veces fue vista en sus oficinas, salvo cuando la utilizó como casa de campaña.
Pero preguntémonos, ¿por qué cambió el término “transparencia” por “democracia”? ¿Será porque ella misma no ha sido tan transparente como se supone, debió ser? ¿Tiene, acaso, miedo que la transparencia la alcance y la obligue a explicar lo de sus recién adquiridas casas en la capital del estado o el piso completo en unas torres en el poniente de Tuxtla?
La consejera del IAIP, llama “retos” a sus malos resultados, al asegurar que 16 ayuntamientos, se negaron a entrarle al tema de la transparencia. Significa que no tuvo la suficiente autoridad moral para lograr ese objetivo. No se trataba de imponer, sino de convencer. Y Ana Elisa López Coello, no pudo; no tuvo argumentos, ni voluntad, ni capacidad para hacerlo. Lo peor es que, en el caso de algunos de esos 16 municipios, no es que se hayan negado, ¡es que nunca fueron convocados!
Es de risa, pero al justificar la negativa del ayuntamiento de San Juan Chamula para abrir su página de transparencia, dijo: “No podemos con él”. Otra vez, resalta su incapacidad y carencia de autoridad moral. Y lo peor: trasgrede el juramento hecho ante el Pleno del Congreso del Estado que es de cumplir y hacer cumplir la ley.
Por tanto, hemos de repetir a López Coello, la respuesta lógica y contundente a su pregunta: ¡Porque no! Porque no tiene capacidad, porque no ha sido transparente, porque le falta autoridad moral, porque no es inteligente, porque no ha demostrado capacidad, porque nunca tuvo ganas de trabajar, porque no ha hecho las cosas bien. Por eso y por mucho más, ¡no!
amksheratto@hotmail.com

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12 febrero 2015

INM, cueva de violadores y torturadores


Imparables, los abusos de agentes de esa institución.
La violencia en El Salvador, los obligó a salir de ese país; y no la violencia común que ha hecho que casi todos los salvadoreños tengan un pensamiento permanente: “me quiero ir a vivir a otra parte del mundo”. Se marcharon porque sus preferencias sexuales terminaron por estigmatizarlos en una nación donde el libertinaje, es cosa diaria, pero no la libertad de decidir sobre su propio cuerpo. Kendra, Daniela, Mahomy, Jonathan, Josué y Geovanny —cuyos nombres masculinos, los tres primeros, por voluntad propia, habían cambiado para concordar con su identidad sexual—, llevaban una vida sin mayores sobresaltos, hasta que autoridades y gente común, decidieron que no encajaban en una sociedad machista y por lo mismo, violenta.
La persecución en su país, se tornó cada vez más frecuente y más, porque trataron de hacer valer sus derechos. No encontraron lugar donde pudieran estar seguros hasta que decidieron emigrar; tomaron lo poco que tenían y abandonaron su tierra, su gente, sus costumbres. Se prendaron del sueño americano y corrieron tras él. Poco se sabe de sus aventuras en territorio guatemalteco. Pero mucho, de lo que les ha ocurrido en el mexicano, donde las autoridades federales anuncian un día y sí y el otro también, medidas para combatir la tortura y persecución a migrantes.
La historia de éstos jóvenes, es aterradora y esculpe a la perfección, un estado de perpetua violación a los derechos humanos de los migrantes, independientemente de su condición física, religión, raza, ideología o preferencia sexual.
Una vez que atravesaron el Suchiate en balsas de hule para pisar suelo mexicano, Mahomy, Daniela Y Kendra, tuvieron la mala suerte de ser abordadas por cuatro agentes del Instituto Nacional de Migración; eso lo corroboraron algunos testigos de la detención. Ahí mismo, en Hidalgo, en la delegación del INM, las tres chicas transexuales, fueron constantemente violadas por los de esa institución; las despojaron, además, de las pocas pertenencias que traían.
De alguna manera, fueron liberadas y buscaron refugio en el albergue “Jesús el buen pastor”, de donde, por su condición de transexuales, fueron echadas hace apenas unos días, solo con el amparo de un especialista de la Comisión de Derechos Humanos, que poco ha podido hacer para que lleven una vida digna mientras encuentran condiciones para seguir su camino rumbo a estados unidos.
Una semana después del ataque a Mayhomy, Kendra y Daniela, Josué, Geovanny y Jonathan, fueron brutalmente golpeados por los mismos elementos del INM. Venían también de El Salvador, huyendo de las amenazas de muerte que, por su activismo, habían lanzado contra ellos. Los despojaron de todo y fueron sometidos a torturas indescriptibles. Junto con las tres chicas transexuales, deambulan ahora en busca de ayuda en la Ciudad de Tapachula. Deberían, por haber sido víctimas de violación y tortura por parte de agentes del estado, acceder a una visa humanitaria. Se las han negado.
Desde hace años, el gobierno Federal ha insistido en cambiar las formas de trato a los migrantes. Se han establecido protocolos y se han adecuado medidas para que la tortura, el despojo, la violación y persecución contra éstos, termine de una vez por todas. Todo ha quedado en un discurso muy bonito porque en la práctica, el salvajismo, sigue siendo lo mismo.
Mucho se ha hablado de respeto a las preferencias sexuales de los ciudadanos, vengan de donde vengan y vemos que la violencia contra quienes tienen gustos sexuales distintos, es cada vez más recurrente y con mayor grado de agresión, especialmente, por parte de las autoridades federales.
Todo esto nos indica que no ha habido cambios sustanciales; que todo ha quedado en el palabrerío hueco de un gobierno insensible y funcionarios corruptos y ladrones. La violación de los derechos humanos de los migrantes y de personas con preferencias sexuales distintas, es una práctica cotidiana que ninguna autoridad parece tener interés en erradicar. Y menos, mucho menos, que exista la voluntad para castigar a los responsables de la tortura y persecución sistemática en la Frontera Sur.
La exigencia es que haya sanciones drásticas y que se mejoren los protocolos; que el respeto a los migrantes, sean quienes sean y vengan de donde vengan, sea una garantía del Estado. Con discursos y ofrecimientos, pero con agentes del INM torpes y abusivos, no iremos a ninguna parte. ¿Alguien va a hacer, por fin, lo correcto en ese tema?
amksheratto@hotmail.com

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10 febrero 2015

Peña Nieto, sinceridad tardía


¿Que más da?
La alegoría es casi perfecta: un hombre de Estado, tiene la sospecha que los hijos que ha procreado con su mujer, no son suyos. Para salir de las dudas, ¡le pide a ella que “investigue” si la información que circula en el territorio que gobierna, en torno a posibles infidelidades, es cierta! La posición del estadista es simplemente, inmejorable para en su momento, acallar los rumores con “verdades históricas”.
En México, la perpetua manía de mentir para salvar situaciones incómodas, no sorprendió cuando el presidente Peña Nieto, en un arranque de tardía sinceridad institucional (la honradez personal, ni la toquemos), nombró al hijo de un reconocido abogado defensor de corruptos para que investigase el llamado “conflicto de intereses”, surgido tras el descubrimiento de algunas propiedades suyas bajo sospecha.
Alguien desprovisto de visión a corto plazo sobre crisis emergentes, aconsejó al presidente a cometer una pifia incomprensible para el grado de inconformidad que hay en el país e innecesaria si tomamos en cuenta que el lodo, no se limpia con más lodo.
Impensable que un funcionario bajo las órdenes de Peña Nieto, con salario pagado por el Estado y presupuesto operativo erogado por la Secretaría de Hacienda, vaya a “investigar” las probables malas prácticas de los involucrados. Es como poner de policías, a los bandoleros que asuelan una comarca. Y mucho menos, cuando vemos que los principales señalados son el propio Presidente y Luis Videgaray Caso, titular de Hacienda, a quien se le han encontrado propiedades de procedencia poco clara.
Virgilio Andrade, quien ha desempeñado cargos partidistas en el PRI desde que Enrique Peña Nieto surgió como candidato presidencial, revive la Secretaría de la Función Pública, eliminada del esquema institucional primero, bajo el argumento de falta de presupuesto y segundo, ante el anuncio que se crearía una Comisión Nacional contra la Corrupción, ente que atacaría de fondo el eterno mal de México.
Nunca se creó dicha Comisión; la sociedad, por una u otra razón, algunos Medios de Comunicación y organismos no gubernamentales, fueron quienes empezaron a ventilar casos de corrupción o —como tratan de atenuar— “aparentes” actos al margen de la ley. Se supuso que esa Comisión, estaría integrada por hombres y mujeres con un altísimo grado de probidad y serían totalmente independientes del gobierno. Al conocerse la podredumbre, al mandatario no le quedó más remedio que resucitar una dependencia que en el pasado, tampoco entregó cuentas claras.
Los gobiernos de Salinas de Gortari, Zedillo Ponce de León, Fox Quesada y Calderón Hinojosa, no estuvieron exentos de las tentaciones de la corrupción. Las familias de éstos, amasaron grandes fortunas al amparo de una SFP apática, insensible, cómplice y tapadera de incontables actos de putrefacción. De tal forma que, ni la dependencia ni el encargado de éstas, dadas las condiciones, garantizan la erradicación de ese dañino proceder.
En los últimos días, medios estadounidenses, han dado a conocer nombres de exfuncionarios y exgobernadores mexicanos inmiscuidos en actos de corrupción escandalosos. Esto nos da un claro indicador que en materia de transparencia, México sigue dando pasos gigantescos… Para atrás. El discurso para transparentar el uso de los recursos públicos y las propiedades de los servidores públicos, es solamente palabrerío hueco que empieza por convencernos de lo contrario: la corrupción tiene atrapado al país entero.
Nombrar a un incondicional para que se haga cargo de erradicar viejas y nocivas prácticas que tienen su origen en las entrañas mismas del sistema, es una aberración que señala hacia una burla o por lo menos, hacia una irresponsabilidad inadmisible. Si el presidente Peña Nieto de verdad quiere combatir la corrupción, debe optar por medidas drásticas, más allá de posturas que solo lo dejan en ridículo.
Debe además, impulsar organismos independientes para dar credibilidad a sus actos; hasta hoy, solo ha añadido desprestigio a su ya destartalada imagen y desconfianza a una institución que no ha podido consolidarse ante una sociedad cada vez más contestataria y exigente. México debe salir de la crisis a la que la han sometido sus gobernantes y el primero en dar el ejemplo, es Peña Nieto, pero no con imposiciones cómodas para él, sino efectivas para los mexicanos. No tiene alternativa.
amksheratto@hotmail.com

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09 febrero 2015

“Premios” subastados



¿Cuánto costó al erario la "distinción"?
Ninguno ha sido debidamente justificado por quienes han sido acreedores de éstos; la ausencia de méritos es tan notoria, como notorios son los yerros de los galardonados. La fiebre de “premios” y “medallas”, lejos de honrar a los agraciados beneficiarios, los ha puesto sobre el banquillo de los acusados. Los organismos oferentes, en la mayoría de los casos, son organizaciones sin la menor de las garantías de equidad, sobriedad y seriedad. En otros casos, dada la relevancia, ponen en riesgo la credibilidad de instituciones intachables.
El último fiasco es el “certificado” entregado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo) al director del SMAPA, Alfredo Araujo Esquinca, por supuestos méritos que la verdad, no vemos por ninguna parte. Araujo Esquinca, lo asumió como un “premio” personal y así lo dio a conocer a sus corifeos.
Motivos aparte, sorprende el hecho que un organismo de talla internacional, otorgue “certificados” a una dependencia que ha incumplido sistemáticamente con su obligación primaria: dotar de agua potable a los habitantes de Tuxtla Gutiérrez. No solo eso: tampoco ha cumplido con los estándares de calidad del vital líquido, con lo que se ha puesto en riesgo la salud de los tuxtlecos.
Algunos apartados de las Naciones Unidas, consideran como un crimen de lesa humanidad, la no distribución de agua. Atenta contra la seguridad de las personas, cualquier acto inhumano que intencionalmente, cause sufrimientos o atente contra la integridad física o mental. El derecho a recibir agua de manera fluida en la capital de Chiapas, ha sido reiteradamente violado por el SMAPA.
¿Bajo qué oscuros criterios otorgaron ese “premio” o “certificado” a quien no lo merece? Supuestos galardones entregados a alcaldes y otros funcionarios de Chiapas en los últimos meses, ha tenido el distintivo de haber sido adquiridos con recursos del erario público. La sospecha que fueron comprados para acrecentar el ego de los “galardonados”, poco a poco ha ido quedando al desnudo, lo que nos obliga a, por lo menos, desconfiar de un organismo, otrora prestigiado.
EL Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Tuxtla Gutiérrez, ha sido un organismo fallido. La corrupción ha sido la constante, al grado que para su actual director, Araujo Esquinca, una de las soluciones más viables, es la privatización de éste. Y no porque sea una solución acertada, sino porque como negocio, es bueno. Tan bueno que durante décadas, ha sido la caja chica de gobernantes y alcaldes.
El SMAPA, es sinónimo de ineficiencia. Desde el sexenio pasado, se dijo que éste funcionaría de tal manera que toda la capital tendría agua potable todos los días. Ha sido la gran estafa, la gran mentira, puesto que el desabasto de agua, es cada vez más preocupante. Existen colonias donde el servicio se corta hasta por meses enteros, pese a que los recibos llegan sin falta ni demora, lo que constituye un fraude a gran escala. ¿Por qué entonces lo premian? Nadie alcanza a entender las razones de un acto que más, parece una burla. Una bofetada que no debemos permitir por nada del mundo.
Y más, porque al no haber motivaciones de fondo y confiables, surge la sospecha como elemento insustituible. Si ya otros “galardonados” compraron premios, ¿por qué no habría de hacerlo Alfredo Esquinca que busca a toda costa quedarse con un negocio como el de la distribución del agua potable? Nadie del PNUD estuvo en Tuxtla para verificar las condiciones de una de las empresas menos productivas de la entidad. O por lo menos, no lo dieron a conocer, lo que hace que la sospecha, sea aún más grande.
Para que una dependencia, alcalde, funcionario, juez, diputado o lo que sea, sea merecedor de un premio, falta mucho. Se les paga para que trabajen y entreguen buenos resultados, no para que reciban premios inmerecidos. Y más, porque tienen más desaciertos que aciertos. Antes que “premios” exigimos eficiencia, honradez, resultados. No más engaños ni mentiras. No más galardones de cartón que a los ciudadanos, no nos sirven de nada.
amksheratto@hotmail.com

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28 enero 2015

Políticos, payasos y patadas





¿Y qué partido los apoyara? Eso también contará, viéndolo bien.
Que un payaso aspire al poder público o que un hombre dedicado a patear pelotas busque, igual que cualquier diva o galán de telenovela, ser alcalde o diputado, parece estar escandalizando a los mexicanos. Los dueños del dogma político tradicional, asumen que esa es una tarea reservada para los “políticos profesionales”; los escépticos creen que es algo que debe verse desde una perspectiva populista. Los pretensiosos de la fallida democracia, fanfarronean y determinan con autoridad de tiranos, que el asunto, es imposición inapelable…
Dar la razón a unos y otros, sería tanto como cerrar los ojos para no ver el precipicio a donde el país está cayendo, desde que los políticos dejaron de serlo y los ciudadanos, politizaron sus sueños comunes.
Cierto es que, por obligación costumbrista, los cargos públicos deben ser otorgados —por voto o tributo pactado— a quienes per se, han construido —o les han montado escenarios ficticios— una imagen pública acorde a sus, o los intereses de terceros, que van más allá del interés público.
A esos, solemos llamarles “políticos”. Hombres y mujeres que por angas o por mangas, alcanzan cargos de elección que en la mayoría de las veces, fecundan en las enaguas de la sospecha y, por qué no decirlo, en las partes pudendas de un sistema político y partidista corrupto, impune y cínico. Si, como ciudadanos, revisásemos cuidadosamente al sistema político de México, estaríamos absolutamente convencidos que somos víctimas de ellos y de nosotros mismos.
De ellos, los políticos, porque sistemáticamente nos han mentido, engañado, robado, perseguido y aniquilado como sociedad librepensante. De nosotros, porque, a pesar de ser permanentemente engañados, seguimos votando en beneficio de los mismos sinvergüenzas que dicen gobernarnos.
El partidismo, no ha sido otra cosa que la fatídica expresión de colores que nos hacen creer que rojos, verdes, amarillos, azules, morados, blancos y negros, son buenos o quizá malos, de acuerdo a circunstancias que tarde o temprano, nos enseñan que los colores en política, terminan siendo de un solo color: el gatopardismo por decir lo menos y el característico que nunca traicionará al excremento, para no ignorar la escatología que tiñe a unos y otros.
¡Un payaso incompetente! ¡Un deportista soberbio! ¡Una actriz de mediana estampa! En las ciudades del país donde se han presentado personajes impensables, el escándalo es mayúsculo. Sus ciudadanos y los de otras partes, han vomitado opiniones diversas, satirizando a los pretendientes o de plano, llenándoles de maledicencias.
Nadie parece entender las razones por las que personalidades de distintos sectores y estratos, dan el salto a la política, ese mundillo ruin y despreciable. Al menos, es lo que reflejan. Y nadie tampoco entiende, el desconcierto provocado. No debería sorprender a nadie que quienes vivan de la patada, las risas, los aplausos o lo que sea, se inserten en un plano en el que, desde la perspectiva del resto, no encajan.
No nos debería sorprender porque payasos, por ejemplo, siempre hemos tenido en la política mexicana. Políticos que hacen su trabajo con las patas, también los hemos tenido y políticos que solo viven de las lisonjas y aplausos, están regados por todas partes. ¿Por qué el rechazo, entonces?
Sucede que somos una sociedad de modas y limitada memoria; nos indignamos un rato y al siguiente, acudimos en tropel a elegir a los mismos que han hecho daño al país. Una sociedad que alimenta permanentemente a un sistema de partidos que en el discurso, arremete contra los corruptos pero en la práctica, los consiente, respalda y otorga candidaturas; más aún: los mismos que regurgitan peroratas contra la impunidad y la corrupción, son los corruptos que deberían ser desterrados… Pero el sacrosanto “voto popular”, los mantiene en la cima del poder.
El que cualquier ciudadano aspire a un cargo de elección popular, independientemente de su trabajo, profesión u oficio, no debe ser objeto de burlas o condenas. La ciudadanía tiene la obligación de rescatar al país de las manos en que actualmente se encuentra. Tiene además, el derecho a participar para, paulatinamente, quitar a los corruptos del poder. Siempre y cuando, claro está, esos ciudadanos, no caigan en las seductoras redes de los políticos y nos salga más caro el caldo que los frijoles. Casos como el de Ayotzinapa o el ahora preso exalcalde de Pueblo Nuevo, Enoc Hernández, pueden evitarse, si ciudadanos honrados toman el control del poder público.
amksheratto@hotmail.com

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19 enero 2015

En defensa del verdadero periodismo


Evidentemente, no son periodistas.
Me venía reservando la libertad de escribir sobre el tema, para conservar la independencia frente a lo que otros hacen en favor de sus propios intereses. En las fiestas como en los pleitos, los “colados” no siempre son bienvenidos. Tomé la determinación de hacerlo, en aras de rescatar el buen nombre de un periodismo aldeano, vilipendiando por miles, apreciado por solo unos cuantos. También por dar a la lucha social, el sentido comunitario que se ha perdido entre intereses mezquinos y ambiciones personales que, frustradas las pretensiones, se convierte en el combustible para atizar el odio, la discriminación y el rencor, basados en mentiras abominables que nos hacen ver a todos, como salvajes sin remedio.
Los viejos cánones del periodismo serio, responsable y comprometido con la sociedad, establecen que quien se dedique a tan noble oficio, debe atender principios éticos y valores universales relacionados con la imparcialidad, la objetividad y sobre todo, la verdad y la legalidad. Entiendo claramente que todo periodista que se precie de serlo, debe estar en contra de las injusticias, el abuso de poder, la ilegalidad, la corrupción, los monopolios nocivos, la impunidad y miles de malas prácticas que afectan a los ciudadanos.
El conflicto de intereses que se desató hace algunos días, derivado de la reyerta por las ondas hertzianas, por desgracia, puso al periodismo en una disyuntiva que va más allá de la ética, los principios y valores de una profesión que antes que arma, debe ser puente efectivo de comunicación entre partes en conflicto. No necesariamente intermediaria.
En un ejercicio de crítica ácida, podría escribir miles de epítetos contra las dos partes, cuyo merecimiento nadie objetaría dado el historial de cada quien. “Ni a quién irle”, diría cualquiera que tenga nociones mínimas de los involucrados.
No se trata de vilipendiar a nadie, pese a que no hay defensa sólida que pondere un amparo y porque los elementos contra ellos, son aplastantes. Tampoco de defender, porque carecen de virtudes y porque ambos, han hecho del periodismo, una trinchera guerrerista sin sentido y sin objetivos nobles, que no sean el desprestigio y la autodestrucción moral.
Al periodismo chiapaneco, mucho le ha costado mantener su cuota de credibilidad ante la sociedad. En ese contexto, debemos admitir que vivimos una permanente crisis de confianza. Muchos han sido los factores que nos restan virtudes y en eso, hemos colaborado todos, tristemente. Y sobre eso, se alimentan líos que nos dejan mal parados frente a los chiapanecos.
En ese pleito, como ya he dicho, se llevan entre las patas a los periodistas de verdad. El atizado odio y la mala praxis de la profesión, confronta a unos y otros. Dejan mal parada la profesión, en virtud de los últimos acontecimientos que reflejan una guerra sucia de la que hasta el ciudadano menos informado se mofa, dados los argumentos y desenlaces mal estudiados y peor ejecutados.
Insisto: Ni a quién irle.
Escudarse en “el periodismo” para defender intereses al margen del provecho superior que solo corresponde a los ciudadanos, es una acción deplorable que debemos desechar, aun a riesgo de ser blanco de ataques furibundos, difamaciones e inventos, armas con que hasta ahora se han atacado unos y otros.
Tristemente, no he leído, escuchado o visto, una versión imparcial de ese lamentable suceso; se van contra uno o contra otro… O los defienden a capa y espada. Las emociones o cualquier otra circunstancia, no pueden ni deben ser utilizadas para imponer una forma de pensar y menos si a éstas, agregamos acciones violentas o por lo menos, provocadoras.
Lo que, como periodista pido a ambas partes, es sencillo y práctico: Si se van a descuartizar, ¿háganlo solos! ¡Dejen al periodismo en paz! Háganse papilla, pero no embarren a una profesión que merece el mayor de los respetos. Dejen al margen de sus líos, a un sector de por sí mal visto, pero que lucha por mantener, por lo menos, un dejo de credibilidad. Dejen también de autollamarse “periodistas”. Ni ambiciones ni mezquindades, tienen nada que ver con un periodismo serio y responsable. Mátense si quieren, pero no salpiquen de moronga al periodismo chiapaneco. Promover el odio entre chiapanecos, no es tarea de ningún periodista que pretenda ser respetado.
¿Chiapas y los chiapanecos merecen un periodismo brutal y salvaje?
Por último, debe quedarles claro que quien entra en guerra, asume las consecuencias de ésta. Una guerra sin valientes, no es guerra: es pleito de guarras de lupanar.
amksheratto@hotmail.com

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12 enero 2015

Podredumbre electoral

 

Primero, aumento de sueldos... Las elecciones, ¡no importan!
¿Tienen los partidos políticos la fuerza suficiente para salir al mercado electoral en las elecciones de éste año? Mermados, desacreditados, mal dirigidos, desorientados, infiltrados, son los males que han arrastrado a esas instituciones a una debacle de la que parecen no tener retorno. Los escándalos por corrupción y otras prácticas, son tan recurrentes, que hoy el ciudadano común y corriente, prefiere evadir el tema electoral para no cargar con el peso moral de una mala decisión que afecte al resto de la sociedad.
Ninguna de las tres principales fuerzas políticas del país, gozan de confianza y credibilidad entre los mexicanos. Basta dar una hojeada a los periódicos del día para sentir la pestilencia en la que viven altos dirigentes y supuestos líderes de medio pelo, quienes a pesar de la crisis, dan claros indicios de que la situación, poco o nada les importa.
PRI, PAN y PRD, han sido arrastrados por las ambiciones personales, al grado que la infiltración de presuntos miembros del llamado crimen organizado, se ha vuelto cosa natural, lo que pone en duda la el compromiso de éstos con los mexicanos y la honorabilidad de sus militantes… Si es que aún hay quienes tienen deseos de ser parte de éstos.
Como remedio para desembarazarse del sistema partidista en México, surgió la propuesta de las candidaturas ciudadanas, empero éstas poca respuesta han tenido, de tal modo que la reforma electoral en ese sentido, no ha sido funcional y los electores tendrán que votar —si es que no optan por el abstencionismo—, no por el mejor como debería ser, sino por el menos malo, lo cual nos deja la sensación que estamos en un país completamente perdido.
Para el colmo, las instituciones encargadas de organizar los procesos electorales, tampoco gozan de confianza entre la población. Solo en Chiapas, el gasto para el proceso local, se disparó ostensiblemente y no porque sea una exigencia de las circunstancias, sino porque ha quedado al descubierto el tinglado de ambiciones personales de los Consejeros, quienes apenas se sentaron en el cargo, se aumentaron el sueldo de manera grosera y planificaron viajes de placer a todas partes.
En el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas, ha sido más importante el pleito de consejeros y empleados derivado de cuestiones maritales, que la confrontación de ideas serias y responsables para hacer del proceso electoral, un ejercicio de plena democracia y pluralidad probada. Con eso tenemos ante sí, la posibilidad de asistir a unas elecciones amañadas, desatinadas y sin fundamento legal que ampare el voto ciudadano y promueva la libertad de elección.
Ante la crítica situación del IEPC, los partidos políticos y sus representantes, han enmudecido; y no porque se hayan quedado sin argumentos para defender los principios democráticos del pueblo, sino porque prefieren ser cómplices del desfalco y el derroche y porque siendo encubridores, se convierten en beneficiados de un dinero sustraído ilegalmente de las arcas públicas. Esa y no otra, es la razón del silencio, pero también, es la prueba irrefutable de la podredumbre del sistema partidista.
Esa putrefacción es claramente compartida por la dirigencia de los partidos políticos, no solo en Chiapas, sino en todo el país.
En el ámbito local, más de un dirigente ha abierto su mercado de ofertas para las postulaciones. Un ejemplo irrebatible es el PRI, cuya dirigencia estatal, intentó imponer por la fuerza al ahora exalcalde de Tapachula, Samuel Chacón como “candidato único”, pese a las acusaciones de incompetencia, deslealtad, corrupción y ligas con traficantes de ilegales en esa zona, por citar algunas anomalías.
Lo único que tenía asegurado el exedil tapachulteco, era la derrota estrepitosa; no obstante, intentaron cerrar el paso a los demás aspirantes en una elección interna democrática. ¿Lealtad política entre dirigencia partidista y el exalcalde? ¿Congruencia ideológica? ¿Certeza política? Nada de eso. Gente cercana a Samuel, han dejado entrever que fue por negociaciones económicas al margen de la ley, lo que podría significar un acto más de corrupción que no debería escandalizarnos, pero sí, nos pone a pensar en que el sistema de suciedad política, está más fuerte que nunca.
Con ese panorama, tenemos un proceso electoral sumido en la pobreza moral, la ausencia de principios y la falta de valores, tanto de partidos, como de los organismos obligados a democratizar el voto popular. Mal y de malas; con esas condiciones, no tenemos asegurado un proceso limpio. Lo que sí es seguro que de éste proceso, muchos saldrán millonarios. Desgraciadamente, esa es la triste realidad y parece que nadie quiere hacer algo para cambiarla.
amksheratto@hotmail.com

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11 enero 2015

PROACTIVA, contaminadora y extorsionadora



Empresa falaz y abusiva.
Constituida —y así considerada en el mundillo donde explota discursos modernistas— como un “organismo” plenamente impulsor de políticas ecológicas, PROACTIVA en Chiapas, es el fracaso más grande de una empresa que claramente, admite ser un nido de negocios lucrativos, no un ente protector de los recursos naturales. Proveniente de la España conquistadora —aquella que regaló espejos a cambio de oro durante la conquista y la colonia—, la empresa en cuestión ha caído en el descrédito, por lo menos en el escrutinio público, pese al proteccionismo absurdo de dependencias gubernamentales, cuyos cabecillas, sin duda, gozan de prebendas sólidas que les impiden actuar en consecuencia.
A PROACTIVA la trajo un exalcalde, cuya incapacidad, es tan notoria como sus demás yerros que iniciaron la debacle de Tuxtla Gutiérrez. Los negocios del entonces mandamás capitalino (Jaime Vals Esponda) con esa empresa, incluyeron la “donación” de terrenos, cláusulas sospechosas y contratos que, poco a poco, han revelado el nivel de corrupción entre un Ayuntamiento y una empresa que, para desgracia del mundo, es tan reconocida por la ONU, como despreciada por una sociedad harta de abusos y mentiras.
“Respetada” por el “cuidado” del medio ambiente, PROACTIVA en Chiapas, no ha tenido argumentos sólidos para defenderse de las constantes acusaciones en contra suya y que reflejan su sistemático ataque al medio ambiente. A sus detractores, suele demandar con sumas multimillonarias, arma que ha utilizado en Brasil y Colombia, con el respaldo de funcionarios corruptos. Sucede en Chiapas.
Héctor Montesinos, inversor chiapaneco, fue demandado por una suma chistosamente —decir “escandalosamente”, sería abonar a beneficio de los estúpidos— inalcanzable, a raíz de sus denuncias contra esa empresa, altamente lucrativa y minoritariamente propulsora de un medio ambiente saludable. La compañía española, volcó a sus abogados y títeres para afectar a un ciudadano, cuya preocupación, es el medio ambiente de un estado ecológico, dada la ideología de funcionarios, diputados y senadores.
PROACTIVA, solo aparece como una empresa española a la que le interesa cuidar el medio ambiente, mediante inversiones “amigables” con éste. Sus directivos (acá solo conocemos a sirvientes corruptos) juran por las partes nobles de Hércules, que su máxima, es proteger al mundo del cambio climático que, tarde o temprano, destruirá al planeta. Nada de eso es cierto. La contaminación es tan notoria, que solo un tonto cerraría los ojos ante ésta.
Los lixiviados que PROACTIVA lanza irresponsablemente y con ciertas anuencias oficiales, están destruyendo los mantos friáticos del centro del estado. Esos malévolos líquidos corren, por ejemplo, al río Suchiapa, que abastece de agua potable a varios municipios del centro de la entidad. Parte de esa suciedad, va a los mantos acuíferos que alimentan el río Sabinal, que desemboca en el Grijalva, llevando el veneno a incontables ciudades del sureste de México.
Con todo y eso, la empresa española invade territorios, dependencias e instituciones que, por cualquier cantidad de dinero, se corrompen y permiten el deterioro ambiental que dicen los directivos de esa compañía, defender. No defienden nada; solo quieren dinero a costa de desastres ecológicos y con presiones políticas, chantajes sociales y amenazas que reflejan claramente la traición al medio ambiente que juran defender.
Tras la presión social para que abandonen Chiapas, PROACTIVA, busca chantajear y extorsionar a los chiapanecos con acciones “sociales” que solo determinan la ambición de un grupo de sinvergüenzas que nos quieren atracar. Se presume que planean bloquear accesos carreteros e incluso, el Palacio de Gobierno y otras dependencias, bajo el insostenible alegato de “falta de pagos”.
¿No ha pagado el Ayuntamiento de Tuxtla los “servicios” de una empresa contaminadora? Razones debe tener. Si los empleados no han percibido sueldos, es responsabilidad directa de PROACTIVA, no del Ayuntamiento. Esto huele a chantaje y extorsión. ¿Permitirá el gobierno de México que una empresa contaminadora lo extorsione y chantajee?
La única defensa de PROACTIVA, son las demandas millonarias. A Héctor Montesinos, lo demandó por sus señalamientos, por una suma que nadie podría alcanzar; multimillonaria. Impagable. Eso es quedarse sin argumentos ni explicaciones. ¿Por cuánto demandarán a los periodistas que exhiben sus bajezas? PROACTIVA, debe irse de Chiapas… ¡Y ya! No cuando los políticos lo decidan y menos, los oportunistas que buscan el voto popular. No es cuestión de votos. Es cosa de sentido común. NOTA: Espero demanda multimillonaria de PROACTIVA por éste artículo.
amksheratto@hotmail.com

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04 enero 2015

La responsabilidad nuestra



El pasado, fue un año desafortunado, trágico; independientemente de los costos, las cifras y el impacto de las acciones que sumieron al país en una profunda crisis, las reacciones del Estado no se ajustaron a la emergencia de una sociedad ambivalente, lo que contribuyó a un empeoramiento de ésta, cuyo único resultado visible ha sido la violencia, el extremismo y la ausencia de los valores que otrora, sustentaban al Estado de Derecho.
Desde la oficialidad, se ha tratado de evitar los términos que dan por desahuciado al Estado como garante de los derechos y obligaciones. El “Estado fallido” al que se han referido los críticos del gobierno de Enrique Peña Nieto, es cada vez más real y palpable en un país donde, por certeros que sean los resultados de una investigación policial, por ejemplo, la desconfianza triunfa y la autoridad, en ejercicio de la complacencia, admite yerros, recula y debilita su posición.
Ello ha engordado el oportunismo de no pocos ciudadanos que creen que el modelo de la anarquía, es la única solución a los problemas generados desde instituciones incontroladas e inmorales. De ahí, el hartazgo generalizado, puesto que de ninguna de las partes, surge una idea esperanzadora que vislumbre un mejor futuro para los mexicanos.
Cierto es que las instituciones del Estado no solo han sido infiltradas y rebasadas por la ilegalidad, la corrupción y la impunidad, sino que además, son controladas por personajes ligados al llamado crimen organizado, según lo han reconocido muy contados funcionarios públicos y políticos de renombre, cuya preocupación no es el país en sí, sino la probable vulneración de sus propios intereses financieros.
En ese contexto, no hay institución en el país que quede a salvo de la mirada inquisidora de la sociedad. El grito exigente de los mexicanos, va más allá de la desesperación y la impotencia: busca un cambio verdaderamente notorio, un cambio en el que los políticos deban hacerse a un lado, en virtud de sus recurrentes fallas y su permanente cinismo. La mejor demostración que los políticos son los principales responsables del desastre nacional, es el resultado de imposiciones de candidatos a puestos de elección popular. El caso del ahora preso alcalde de Iguala, acusado de la muerte de seis personas y desaparición de 43 estudiantes normalistas, no deja mentir a nadie al respecto.
Mucho se ha hablado de “reformas estructurales” para sacar a México de su ancestral rezago; algunas, hay que decirlo, son necesarias y urgentes. Otras, merecen un trato más profundo y otras, de plano, solo servirán para aplastar a la sociedad con la fuerza de un Estado con permanentes fallas. Ninguna reforma será beneficiosa si éstas, no se logran con el consenso de la sociedad y serán un fracaso, si en su aplicación, no se cuenta con el criterio adecuado.
Con todo y eso, el país está urgido de liderazgos sólidos, confiables y comprometidos.
Están descartados, definitivamente, aquellos cuya única intención sea la de hurtar el dinero del pueblo; también aquellos que se autoerigen en “líderes morales”, aun cuando la madre de sus intenciones, sea la inmoralidad, la desvergüenza y el cinismo. Aquellos que pretenden arrastrar al país al caos y la desesperanza, también pueden darse por descontados.
Con los políticos actuales, el país corre el grave riesgo no solo de estancarse, sino de retroceder. Por muchas reformas, pactos, acuerdos, sombrerazos, acusaciones mutuas y promesas, nada va a cambiar si los políticos protegen primero sus intereses y ambiciones y no las de un pueblo harto de mentiras, saqueos y cinismo extremo.
Ninguna crisis podrá ser superada si los ciudadanos no se involucran en la consecución de soluciones. Ello significa que no todo está perdido; desechando los caudillismos y rechazando a políticos corruptos, podremos avanzar y mucho. Mientras, como sociedad, sigamos los pasos de quienes por generaciones nos han engañado y robado, el país irá de mal en peor. A éstos, imposible pedirles que cambien.
México todavía puede salvarse; y no requiere de una revolución, sino de una profunda evolución de sus ciudadanos. Ello quiere decir que no es por medio de la fuerza, sino a través de la voluntad, el deseo y, por supuesto, la inteligencia. No podemos permitir que el país se diluya en manos de políticos ambiciosos, antidemocráticos, testarudos e ineptos. Es responsabilidad de cada uno, hacer que éste país salga de la crisis. ¿Estaría usted dispuesto a luchar por un México mejor? Feliz Año Nuevo, por cierto.
amksheratto@hotmail.com

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07 diciembre 2014

Salvajismo e indiferencia



Parte de los desplazados por Florentino Gómez Girón.
El morbo lo superó todo; en las redes sociales se volvió viral el video mediante el cual, se difundieron los espeluznantes momentos en que un sujeto, prende fuego a otro, en un intento para llamar la atención de la autoridad, en torno a la situación jurídica de un reo, acusado formalmente de abigeato, pero bajo la presunción de otros delitos, entre éstos, los de despojo, privación ilegal de la libertad, delincuencia organizada.
Familiares y seguidores de Florentino Gómez Girón, el hombre tras las rejas, se habían apostado en plantón permanente en la entrada principal del Congreso del Estado, exigiendo la libertad del acusado. De muchas formas habían intentado su liberación, llegando incluso a costurarse las comisuras de los labios y amarrarse, a modo de crucifixión, en las rejas del recinto parlamentario.
Instantes antes de cumplir su amenaza, uno de tantos subsecretarios de gobierno (Aquiles Espinosa), intentó convencerlos de lo contrario, bajo argumentos francamente, insípidos y carentes de firmeza. “Vamos a revisar el expediente”, ofreció un par de veces, antes de desaparecer de la pantalla en algunas de las tomas ofrecidas al público como acto circense.
La necedad fue notoria; el fanatismo extremista, explotó a gritos. Una mujer, llora junto al hombre tendido en el suelo. Le lloró como se le llora a un muerto inesperado. A un costado del inmóvil cuerpo, dos hombres más. El de playera, se inclinó para hacer arder a su compañero. Un hombre más, blandía un machete, haciéndolo rozar con furia sobre el pavimento. El muchacho, ardió. Desesperado, dio dos vueltas sobre sí, se puso de pie y se abalanzó sobre la gente, entre la que se encontraban decenas de niños que no alcanzaban a entender lo que sucedía.
¿Había necesidad de llegar a tal extremo? ¿Qué mensaje de fondo debemos descifrar tras inusual acontecimiento? Independientemente de los argumentos y débiles justificaciones de acusadores y defensores, el sentido común debió prevalecer. Por mucha indignación que hubiesen tenido los seguidores de Gómez Girón, por demasiada impotencia que albergaran en su desnutrida esperanza, debieron, antes que nada, proteger la vida de uno de los suyos.
Inmolar, consensuada y razonadamente o no, a un miembro de su comunidad, nos deja claro que el sentido de la compasión, se ha perdido entre ellos. La solidaridad, la han reducido a un fanatismo execrable, convirtiendo la justicia social, en escaparate para promover el salvajismo y la ausencia de valores.
Por desgracia, sucede lo mismo con la autoridad; el hermetismo, la indiferencia, la incompetencia, la total carencia de principios éticos para la procuración y administración de la justicia, y la utilización de medios nada ortodoxos para procesar a los presuntos responsables de determinados delitos, provocan el grado de indignación que nos ha arrastrado a un salvajismo sin precedentes en la historia de Chiapas.
El reo por quien sus fanáticos prendieron fuego —ante la vista de todos—, a otro de ellos, no es la madre Teresa de Calcuta; por órdenes suyas y de otros presuntos “dirigentes sociales”, expulsaron de su comunidad a más de dos docenas de familias, entre quienes estaban mujeres, niños y ancianos. Florentino Gómez Girón, ordenó quemar las casas de sus víctimas y posteriormente, se apropió de las pocas pertenencias que dejaron. Incluso, usufructuó los terrenos de éstas.
Fue por recomendación de la CNDH, que la autoridad accionó contra Gómez Girón, a quien dan por un hombre violento, intolerante y prepotente. Las familias que fueron despojadas, también han pedido justicia. Se intentó otorgárselas y surgió lo que ya hemos visto horrorizados. El reo, salió libre pocas horas después de incidente.
¿A quién, entonces se va a hacer justicia? ¿A las familias que se quedaron sin un trapo para cubrir su desnudez? ¿A los seguidores de un “líder” bajo severo cuestionamiento? ¿A las ancianas y niños que hasta hoy duermen a la intemperie, comiendo cuando hay?
Quizá quede otra pregunta en el aire: ¿Qué será del futuro del chamaco que se dejó prender fuego? Y una más: ¿Dónde quedó el Estado de Derecho?
Penosamente, los que condenan a los imaginarios culpables, son los mismos que hace un tiempo, cuando Florentino Gómez Girón atacó sin clemencia a sus propios vecinos, exigían justicia para sus víctimas. Esto nos deja claro que somos una sociedad desinformada, por un lado y por otro, vulnerable y ambivalente. Si hoy azotaren en la plaza pública a Hitler, Hussein, Judas, Nerón, Somoza y a otros villanos más, sin duda, exigiríamos su libertad y castigo a quienes así lo hubieren hecho. Nuestra capacidad parece estar normada por las modas y las tendencias, no por la razón y la inteligencia.
amksheratto@hotmail.com

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30 noviembre 2014

La mitad sigue con hambre


Incongruente, celebrar que más de 26 millones, padecen hambre en el país.
Alentador… Pero no por eso, se debe caer en el conformismo o lo peor: desatar las ansias de celebración y se caiga, como tristemente ha sucedido, en declaraciones de triunfalismo que lleva solamente la intención de ensalzar a hombres y gobiernos que no entienden que la lucha contra la pobreza extrema y el hambre, no es cuestión de competencias políticas, sino de retos serios que deben vencerse con trabajo sostenido y proyectos viables.
Lo anterior, porque hace apenas unas horas, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), dio a conocer que México, junto con once países más, logró avances sustanciales en la erradicación del hambre; es decir, se cumplió con el primer objetivo que es reducir ese flagelo a la mitad.
México cuenta con 53 millones de personas que padecen hambre. De éstos, cerca de veinte millones, no tienen acceso a una alimentación completa diaria. Esto, derivado de la incapacidad económica de los jefes de familia para proveer alimentación adecuada a sus familias.
Once millones de esos 53, están en lo que llamamos pobreza extrema. No tienen ningún ingreso y por lo tanto, su alimentación, cuando la obtienen mediante asistencia social u otras formas, es deficiente nutricionalmente hablando, sin dejar de mencionar la temporalidad. Un estudio reciente, reveló que en México, esos 11 millones de personas, comen dos o tres veces a la semana. El alimento que eventualmente llegan a consumir, consiste en tortillas con sal o chile, frijoles, arroz y agua entubada, no apta para el consumo humano.
Otros datos sobre la pobreza y la pobreza extrema en el país, explican que ocho de cada 10 indígenas, viven en condiciones de miseria absoluta. Aproximadamente, 17 millones de ciudadanos, son indígenas. Chiapas y Oaxaca, son los estados con mayor población indígena, lo que nos ubica como uno de los estados con mayores índices de pobreza extrema, si nos atenemos a cifras ofrecidas por el INEGI y la FAO, cuyos ejecutivos, han recomendado redoblar los esfuerzos institucionales para erradicar por completo el hambre, especialmente en esas zonas.
En ese contexto, debemos esperar de los tres órdenes del gobierno mexicano, una postura sobria ante el anuncio de las Naciones Unidas, puesto que más de 802 millones de personas en todo el mundo, no han sido atendidas por sus respectivos gobiernos en el tema.
Si el primer objetivo del milenio es alcanzar la mitad, estamos hablando de que en el país, 26 millones y medio de habitantes, siguen en pobreza extrema, padeciendo hambre y otras calamidades aparejadas, como la discriminación, el abandono gubernamental y la falta de estructuras adecuadas en materia de salud, educación y servicios primarios.
Por otro lado, debe haber conciencia clara respecto a los logros anunciados por la FAO. Para que la pobreza extrema sea erradicada y exista seguridad alimentaria, necesario es crear, paralelamente, fuentes de empleo u otras formas procedentes para que los hasta ahora beneficiados con parte de los llamados objetivos del milenio, retengan la capacidad de alimentarse.
Conjuntamente, deben fortalecerse programas alimentarios permanentes para garantizar a quienes no tienen nada, la comida suficiente para que puedan sobrevivir su crisis, una crisis que, debemos decirlo, emana de pésimas políticas económicas y financieras de los gobiernos, la corrupción y la torpeza de muchos gobernantes.
Si México ha avanzado en un cincuenta por ciento en la erradicación del hambre, es plausible; pero apropiado será que en lugar de echar las campanas al aire y celebrar torpemente ese logro, se busquen otras alternativas para acelerar el proceso de desarrollo integral de todos los ciudadanos.
El desafío es mayor si se toma en cuenta que, aparte de esos 53 millones de mexicanos en pobreza extrema, las cifras crecen cada día más. La falta de empleo, la preocupante economía y la mala planeación de las finanzas, están haciendo que más mexicanos se queden sin empleo fijo y por lo tanto, expongan a sus familias a una drástica reducción de sus alimentos diarios.
La política debe ser, por tanto, integral. La asistencia social emergente, no soluciona de fondo la crisis. Debemos recordar que por desgracia, los apoyos gubernamentales a las familias pobres, son habitualmente, condicionadas a proyectos político-electorales, lo que no permite equidad en su reparto. Esas prácticas deben ser también erradicadas; de lo contrario, nada servirá para lograr el propósito al cien por ciento.
amksheratto@hotmail.com

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25 noviembre 2014

La alianza del rescate


Una alianza por debilidad partidista.
El argumento de fondo habrá sido la “unidad”; hoy, hasta las rupturas nos unen, lo cual es un discurso poco convincente, a no ser que se apegue a los estrictos estándares de la propaganda oficial. Obviamente, ese es otro asunto. El que toca, es el de la adelantada alianza electoral entre el Partido Verde Ecologista de México y el Partido
Revolucionario Institucional.
Por donde se le quiera ver, la fusión de las dos instituciones políticas, deja varios mensajes muy claros. El primero, que el PRI ha dejado de ser el partido de las mayorías en Chiapas. No es ya, la maquina arrolladora, la que aplastaba a todos sus rivales en donde quiera que contendiesen. Buscar y aprobar, de manera apresurada, la alianza con el PVEM, es una muestra de extrema debilidad, de vulnerabilidad y de falta de una dirección adecuada.
El segundo mensaje tiene qué ver con las decisiones cupulares del más alto nivel. Ni a Fernando Castellanos Cal y Mayor, ni a Roberto Albores Gleason, se les pudo ocurrir, voluntaria y espontáneamente, una alianza de esa naturaleza para hacer frente a un PRD vilipendiado, un PAN inexistente y una pléyade de partiditos sanguijuelas que no sirven ni de estorbo.
La orden fue superior. Esto deja maniatados a varios operadores políticos que pretendían imponer candidatos en varios municipios y distritos. Basta ver cuántos aspirantes se han presentado en éstos, para determinar cuántas manos tendrán que salir del proceso interno del PVEM y del PRI. Eduardo Zenteno, Roberto Rubio, Guzmán Leyva, Eduardo Ramírez, el hijo de Fidel Herrera, el llamado “amigo” Migue, y otros más del Verde, tendrán que esperar órdenes de muy arriba y habrán de decir a sus amigos que será para una mejor ocasión. En el PRI, había otro tanto de éstos que ya aseguraban candidaturas a sus seguidores.
Un tercer mensaje es que, ante lo desbocado del proceso, debía ponerse un orden para ver las prioridades, no de ambos partidos, sino del gobernador y del equipo leal que está cerca de él. Para efectos de garantizar la gobernabilidad y dar continuidad a los proyectos de gobierno, Manuel Velasco requiere de candidatos que estén en la misma sintonía de su administración.
Ninguno de sus operadores, le garantiza, hasta hoy, candidatos confiables y leales. Sus operadores mismos, no han dado muestras de lealtad institucional al mandatario. El hecho de pelearse las plazas electorales, es una clara muestra de la descomposición que le están poniendo a la institución gubernamental.
La anunciada alianza, aparte de ofrecer una expectativa más confiable al gobernador, pone candados a quienes, por las razones e intereses que sean, pretendían apoderarse del espectro político local, lo que sin duda, podría desembocar en violencia municipal y distrital.
Como ya mencioné, la debilidad partidista y el desorden organizacional del PRI, queda al desnudo; pero abre la oportunidad para que ese partido, se refuerce y tanto en las elecciones estatales como en las federales, den una pista de mayoría parlamentaria a Enrique Peña Nieto, urgido de un Congreso de la Unión favorable.
De tal manera que, desde un punto de vista coloquial, no tendrá, Albores Gleason, mano libre para imponer a candidatos de su selecta preferencia, sino que habrá de esperar instrucciones precisas e inatacables.
La debilidad del PRI, ha sido notoria. Abandono, displicencia, indiferencia y falta de imaginación y talento, han sido los venenos que han arrastrado a ese partido a un agotamiento sin parangón en su larga historia. Aunque el senador Roberto Albores afirma que ha trabajado arduamente a favor de su partido, el reflejo ante la ciudadanía es contrario. Y si, como asegura, se ha trabajado honradamente para fortalecer a su partido, les ha faltado visión y estrategias para cacarear el huevo, de tal manera que de eso, ni ellos mismos se han enterado.
Otrora, el PRI aceptaba alianzas de partidos urgidos de votos para no desaparecer. Hoy es lo contrario: busca alianzas para no caer en lo más profundo del pozo. Significa que el PVEM, en un acto de reciprocidad, acepta una alianza para rescatar al PRI de la debacle absoluta, del despeñadero.
Así las cosas, los candidatos comunes que presenten, pasarán por un filtro que no admitirá reclamos y quizá, ni siquiera sugerencias. Y no solo la dirigencia local del PRI tendrá que atenerse a tales disposiciones, sino también los operadores oficialistas, quienes la misma noche del anuncio, consolaban a quienes habían entusiasmado con promesas de cotos de poder al amparo de lo que falsamente creyeron, era la fuente del descontrol político en la entidad.
Irán en alianza; una alianza que, vistas las posiciones de los demás partidos, se antoja triunfadora, aunque en el fondo, los politiqueros autonombrados “operadores”, pierdan todo. Será una alianza con motivaciones más allá de lo que hasta antes del anuncio, se esperaba. Los precandidatos serios, parecen tener la sartén por el mango. Los oportunistas, habrán de esperar más tiempo para cumplir sus caprichos. Hay control.
amksheratto@hotmail.com

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23 noviembre 2014

El saqueo que se asoma en la UNACH



A mí me conocen en todo Chiapas; no necesito presentación”, respondió uno de los aspirantes a la rectoría de la UNACH a un reportero que quiso saber parte de su historia que lo acreditase como un candidato confiable. Otro, inició una agresiva campaña de difusión gráfica de sus actividades familiares, como queriendo que le vean como a un hombre de integridad moral intachable. Uno más, presumió sus vínculos con personajes sobresalientes de la política nacional y se declaró preparado para “debatir” ideas imprecisas.
Hasta éste domingo, cuatro contendientes se habían inscrito en la lista de aspirantes; el cuarto, francamente, desconocido… Quizá ese pueda ser su fuerte. No tiene la fama de los otros tres, cuyo pasado, los aplasta irremediablemente y nos hace creer que la máxima casa de estudios, está a punto de ser saqueada.
Los tres principales hasta ahora en la mira de los electores (una Junta de Gobierno manipulable y con poco honor), han sacado a relucir sus mejores trapos: Rodolfo Calvo, se ha declarado “escritor”, “filántropo” e “investigador”; Plácido Humberto Morales Vázquez, ha dicho que es egresado de una universidad alemana, cuyo nombre, no ha dado a conocer y se hace llamar “académico emérito”, “historiador” y “literato”. Y Harvey Gutiérrez, se asume como “luchador social”, “académico”, “empresario” y “catedrático”.
Esa, claro está, es la expectativa de cada uno de ellos, puesto que la realidad, la que todos conocemos, es muy distinta a lo que ahora utilizan como discurso de merolico para alcanzar una rectoría que está cada vez más lejos de la posibilidad de ser una de las mejores escuelas superiores del país.
Solo revisemos el pasado de cada uno de los tres, para advertir que se está a punto de entregar la UNACH a gente sin capacidad, ni la mejor de las voluntades para hacerla progresar. Plácido Humberto Morales, jamás explicó la desaparición de cinco millones de pesos, pertenecientes a un fideicomiso del PRI, cuando lo presidió, el siglo pasado. Amén de lo anterior, cuando presidió la alcaldía de Ocozocoautla, cometió un millonario desfalco, al grado que tuvo que salir huyendo de Chiapas, cuando le hicieron enterar que había una orden de aprehensión en su contra.
Harvey Gutiérrez, durante años, dirigió la Universidad Valle del Grijalva, de su propiedad. La queja recurrente fue la de acoso sexual, especialmente a muchachos de físico atractivo. Finalmente, se presume que vendió dicha universidad. Nos preguntamos, si no pudo dirigir su propia empresa, ¿podrá con la UNACH? El señor, no es de fiar.
El gran mérito de Rodolfo Calvo Fonseca, es haber escrito una tesis que luego la publicó como libro; luego, hizo publicar la “biografía” del doctor Manuel Velasco Suárez, exgobernador de Chiapas y abuelo del actual gobernador. Su verdadera vocación, sin embargo, es regentear centros nocturnos, algunos de los cuales, son de su propiedad.
Para mañana martes, 25, se tiene previsto cerrar el ciclo de inscripciones; suenan otros nombres, pero, para desgracia de los universitarios, ninguno reúne las cualidades necesarias, ni tiene la solvencia moral para alcanzar ese cargo.
Jaime Vals, actual rector, según fuentes allegadas suyas, “no tenía intenciones de inscribirse”, hasta la tarde de éste domingo. Incluso, “oficializaron” la versión de su decisión de no buscar la reelección. El anuncio, sin embargo, olió a burla, a engaño. Vals es un hombre sin un ápice de carisma; suele ser incluso, grosero con la gente que se acerca a él para saludarle. A los estudiantes, les ha dado un trato frío, lejano. Su pasado por la presidencia municipal de Tuxtla, tampoco le ayuda gran cosa.
No obstante, hay quienes afirman que ha sido durante su administración, que la UNACH avanzó en materia de infraestructura. Que es un académico inmejorable y que la única salida para esa casa de estudios, sería la reelección. En términos políticos, eso sería un contrasentido a la Constitución de México. Pero vistas las cosas, muchos se inclinan a creer que es mejor, a darle la rectoría a cualquiera de los arriba mencionados, en virtud de su pasado.
Con todo, no se avizora, por desgracia, ningún buen futuro para dicha universidad. En manos de la alicaída y poco confiable Junta de Gobierno, está su destino. Ojalá y no sea el más negro de todos, el que le escojan. Si con los antecedentes de éstos se elige a uno de ellos, debemos prepararnos para el funeral de lo que había sido una de las escuelas más prestigiosas del sureste de México. La UNACH, no es cloaca, como para que permitan que las ratas se apoderen de ésta.
amksheratto@hotmail.com

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