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25 noviembre 2014

La alianza del rescate


Una alianza por debilidad partidista.
El argumento de fondo habrá sido la “unidad”; hoy, hasta las rupturas nos unen, lo cual es un discurso poco convincente, a no ser que se apegue a los estrictos estándares de la propaganda oficial. Obviamente, ese es otro asunto. El que toca, es el de la adelantada alianza electoral entre el Partido Verde Ecologista de México y el Partido
Revolucionario Institucional.
Por donde se le quiera ver, la fusión de las dos instituciones políticas, deja varios mensajes muy claros. El primero, que el PRI ha dejado de ser el partido de las mayorías en Chiapas. No es ya, la maquina arrolladora, la que aplastaba a todos sus rivales en donde quiera que contendiesen. Buscar y aprobar, de manera apresurada, la alianza con el PVEM, es una muestra de extrema debilidad, de vulnerabilidad y de falta de una dirección adecuada.
El segundo mensaje tiene qué ver con las decisiones cupulares del más alto nivel. Ni a Fernando Castellanos Cal y Mayor, ni a Roberto Albores Gleason, se les pudo ocurrir, voluntaria y espontáneamente, una alianza de esa naturaleza para hacer frente a un PRD vilipendiado, un PAN inexistente y una pléyade de partiditos sanguijuelas que no sirven ni de estorbo.
La orden fue superior. Esto deja maniatados a varios operadores políticos que pretendían imponer candidatos en varios municipios y distritos. Basta ver cuántos aspirantes se han presentado en éstos, para determinar cuántas manos tendrán que salir del proceso interno del PVEM y del PRI. Eduardo Zenteno, Roberto Rubio, Guzmán Leyva, Eduardo Ramírez, el hijo de Fidel Herrera, el llamado “amigo” Migue, y otros más del Verde, tendrán que esperar órdenes de muy arriba y habrán de decir a sus amigos que será para una mejor ocasión. En el PRI, había otro tanto de éstos que ya aseguraban candidaturas a sus seguidores.
Un tercer mensaje es que, ante lo desbocado del proceso, debía ponerse un orden para ver las prioridades, no de ambos partidos, sino del gobernador y del equipo leal que está cerca de él. Para efectos de garantizar la gobernabilidad y dar continuidad a los proyectos de gobierno, Manuel Velasco requiere de candidatos que estén en la misma sintonía de su administración.
Ninguno de sus operadores, le garantiza, hasta hoy, candidatos confiables y leales. Sus operadores mismos, no han dado muestras de lealtad institucional al mandatario. El hecho de pelearse las plazas electorales, es una clara muestra de la descomposición que le están poniendo a la institución gubernamental.
La anunciada alianza, aparte de ofrecer una expectativa más confiable al gobernador, pone candados a quienes, por las razones e intereses que sean, pretendían apoderarse del espectro político local, lo que sin duda, podría desembocar en violencia municipal y distrital.
Como ya mencioné, la debilidad partidista y el desorden organizacional del PRI, queda al desnudo; pero abre la oportunidad para que ese partido, se refuerce y tanto en las elecciones estatales como en las federales, den una pista de mayoría parlamentaria a Enrique Peña Nieto, urgido de un Congreso de la Unión favorable.
De tal manera que, desde un punto de vista coloquial, no tendrá, Albores Gleason, mano libre para imponer a candidatos de su selecta preferencia, sino que habrá de esperar instrucciones precisas e inatacables.
La debilidad del PRI, ha sido notoria. Abandono, displicencia, indiferencia y falta de imaginación y talento, han sido los venenos que han arrastrado a ese partido a un agotamiento sin parangón en su larga historia. Aunque el senador Roberto Albores afirma que ha trabajado arduamente a favor de su partido, el reflejo ante la ciudadanía es contrario. Y si, como asegura, se ha trabajado honradamente para fortalecer a su partido, les ha faltado visión y estrategias para cacarear el huevo, de tal manera que de eso, ni ellos mismos se han enterado.
Otrora, el PRI aceptaba alianzas de partidos urgidos de votos para no desaparecer. Hoy es lo contrario: busca alianzas para no caer en lo más profundo del pozo. Significa que el PVEM, en un acto de reciprocidad, acepta una alianza para rescatar al PRI de la debacle absoluta, del despeñadero.
Así las cosas, los candidatos comunes que presenten, pasarán por un filtro que no admitirá reclamos y quizá, ni siquiera sugerencias. Y no solo la dirigencia local del PRI tendrá que atenerse a tales disposiciones, sino también los operadores oficialistas, quienes la misma noche del anuncio, consolaban a quienes habían entusiasmado con promesas de cotos de poder al amparo de lo que falsamente creyeron, era la fuente del descontrol político en la entidad.
Irán en alianza; una alianza que, vistas las posiciones de los demás partidos, se antoja triunfadora, aunque en el fondo, los politiqueros autonombrados “operadores”, pierdan todo. Será una alianza con motivaciones más allá de lo que hasta antes del anuncio, se esperaba. Los precandidatos serios, parecen tener la sartén por el mango. Los oportunistas, habrán de esperar más tiempo para cumplir sus caprichos. Hay control.
amksheratto@hotmail.com

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23 noviembre 2014

El saqueo que se asoma en la UNACH



A mí me conocen en todo Chiapas; no necesito presentación”, respondió uno de los aspirantes a la rectoría de la UNACH a un reportero que quiso saber parte de su historia que lo acreditase como un candidato confiable. Otro, inició una agresiva campaña de difusión gráfica de sus actividades familiares, como queriendo que le vean como a un hombre de integridad moral intachable. Uno más, presumió sus vínculos con personajes sobresalientes de la política nacional y se declaró preparado para “debatir” ideas imprecisas.
Hasta éste domingo, cuatro contendientes se habían inscrito en la lista de aspirantes; el cuarto, francamente, desconocido… Quizá ese pueda ser su fuerte. No tiene la fama de los otros tres, cuyo pasado, los aplasta irremediablemente y nos hace creer que la máxima casa de estudios, está a punto de ser saqueada.
Los tres principales hasta ahora en la mira de los electores (una Junta de Gobierno manipulable y con poco honor), han sacado a relucir sus mejores trapos: Rodolfo Calvo, se ha declarado “escritor”, “filántropo” e “investigador”; Plácido Humberto Morales Vázquez, ha dicho que es egresado de una universidad alemana, cuyo nombre, no ha dado a conocer y se hace llamar “académico emérito”, “historiador” y “literato”. Y Harvey Gutiérrez, se asume como “luchador social”, “académico”, “empresario” y “catedrático”.
Esa, claro está, es la expectativa de cada uno de ellos, puesto que la realidad, la que todos conocemos, es muy distinta a lo que ahora utilizan como discurso de merolico para alcanzar una rectoría que está cada vez más lejos de la posibilidad de ser una de las mejores escuelas superiores del país.
Solo revisemos el pasado de cada uno de los tres, para advertir que se está a punto de entregar la UNACH a gente sin capacidad, ni la mejor de las voluntades para hacerla progresar. Plácido Humberto Morales, jamás explicó la desaparición de cinco millones de pesos, pertenecientes a un fideicomiso del PRI, cuando lo presidió, el siglo pasado. Amén de lo anterior, cuando presidió la alcaldía de Ocozocoautla, cometió un millonario desfalco, al grado que tuvo que salir huyendo de Chiapas, cuando le hicieron enterar que había una orden de aprehensión en su contra.
Harvey Gutiérrez, durante años, dirigió la Universidad Valle del Grijalva, de su propiedad. La queja recurrente fue la de acoso sexual, especialmente a muchachos de físico atractivo. Finalmente, se presume que vendió dicha universidad. Nos preguntamos, si no pudo dirigir su propia empresa, ¿podrá con la UNACH? El señor, no es de fiar.
El gran mérito de Rodolfo Calvo Fonseca, es haber escrito una tesis que luego la publicó como libro; luego, hizo publicar la “biografía” del doctor Manuel Velasco Suárez, exgobernador de Chiapas y abuelo del actual gobernador. Su verdadera vocación, sin embargo, es regentear centros nocturnos, algunos de los cuales, son de su propiedad.
Para mañana martes, 25, se tiene previsto cerrar el ciclo de inscripciones; suenan otros nombres, pero, para desgracia de los universitarios, ninguno reúne las cualidades necesarias, ni tiene la solvencia moral para alcanzar ese cargo.
Jaime Vals, actual rector, según fuentes allegadas suyas, “no tenía intenciones de inscribirse”, hasta la tarde de éste domingo. Incluso, “oficializaron” la versión de su decisión de no buscar la reelección. El anuncio, sin embargo, olió a burla, a engaño. Vals es un hombre sin un ápice de carisma; suele ser incluso, grosero con la gente que se acerca a él para saludarle. A los estudiantes, les ha dado un trato frío, lejano. Su pasado por la presidencia municipal de Tuxtla, tampoco le ayuda gran cosa.
No obstante, hay quienes afirman que ha sido durante su administración, que la UNACH avanzó en materia de infraestructura. Que es un académico inmejorable y que la única salida para esa casa de estudios, sería la reelección. En términos políticos, eso sería un contrasentido a la Constitución de México. Pero vistas las cosas, muchos se inclinan a creer que es mejor, a darle la rectoría a cualquiera de los arriba mencionados, en virtud de su pasado.
Con todo, no se avizora, por desgracia, ningún buen futuro para dicha universidad. En manos de la alicaída y poco confiable Junta de Gobierno, está su destino. Ojalá y no sea el más negro de todos, el que le escojan. Si con los antecedentes de éstos se elige a uno de ellos, debemos prepararnos para el funeral de lo que había sido una de las escuelas más prestigiosas del sureste de México. La UNACH, no es cloaca, como para que permitan que las ratas se apoderen de ésta.
amksheratto@hotmail.com

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19 noviembre 2014

Saqueadores del campo



En crisis y tirando el dinero.
La crisis del café en la zona del Soconusco y otras partes donde el aromático grano ha entrado en sopor, solo puede solucionarse con proyectos fiables y con programas debidamente orientados. Tal es la situación, que el gobernador Manuel Velasco Coello, planteó a especialistas del Banco Mundial con sede en Washington, los lineamientos que en Chiapas se han puesto en marcha para mantener una producción sana aun cuando en algunas partes, se han presentado problemas de plagas y por otro lado, se visualizan consecuencias del cambio climático.
La preocupación es legítima y va más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar. La reinversión que a través del BM y de la Banco Interamericano de Desarrollo se busca para incentivar la producción cafetalera, es de grandes proporciones y por supuesto, de resultados a largo, mediano y largo alcance.
El análisis de una de las partes por las que la producción cafetalera ha entrado en una etapa complicada, es perturbador: la corrupción de presuntos líderes de ese sector, quienes bajo argumentos insostenibles, chantajes y amenazas, han logrado la sustracción ilegal de millones de pesos para usos contrarios a los que, desde la Federación, han sido etiquetados.
No obstante los problemas naturales en las zonas cafetaleras, rufianes escondidos bajo falsos liderazgos, se han infiltrado en dependencias de todo calibre para exigir dinero que no les corresponde, dejando con ello a los productores, sin recursos financieros para tratar las diversas plagas o bien para mejorar la producción en sus regiones.
Un estudio serio, revela que Ismael Gómez Coronel, Indalecio Flores Bhamaca y René González Pérez, presuntos dirigentes de organizaciones campesinas, han obtenido alrededor de 15 millones de pesos para supuestamente, financiar la producción del café y subsanar la crisis que en regiones como La Sierra y El Soconusco, se ha derivado por la presencia de la plaga conocida como la Roya del Cafeto.
Éstos tres, según informes internos de varias dependencias, recurren a la amenaza y al chantaje para que instancias federales, otorguen a nombre de ellos, financiamiento que a la larga, resulta incierto puesto que hasta el día de hoy, no han podido comprobar el destino final de ese dinero. Como esos tres sujetos, hay muchos otros más que sangran los recursos federales. La pérdida de efectivo, que bien podría haber sacado a los productores del café de la crisis, es uno de los graves problemas con que el gobierno Federal debe luchar y hacerlo con mano firme.
Inaceptable resulta que mientras el gobernador busca recursos en instituciones crediticias de prestigio internacional, en Chiapas, dependencias estatales y federales, dilapiden enormes sumas de dinero que de sobra saben, no son para incentivar la producción y comercialización cafetalera, sino para mantener contentos a “líderes campesinos” que amenazan con marchas y otras acciones al margen de la ley.
La actual administración federal, se comprometió desde un principio a evitar que los recursos para la producción, cayesen en unas cuantas manos y no en las de los campesinos. He ahí, la mejor oportunidad para cumplir ese propósito. Los tres implicados en ese fraude a la nación, no pueden ni deben quedar impunes.
No es la primera vez que Gómez Coronel, Flores Bhamaca y González Pérez, son acusados de ese y otros delitos; hay quienes los acusan además, de coyotaje, extorsiones, amenazas de muerte, lesiones, fraude, despojo, invasión, sabotaje y tentativa de homicidio. Sin embargo, han salido impunes, gracias a la “protección” de algunos funcionarios que no acaban de entender que las normas y reglas son claras e inviolables.
Bajo ese esquema, podemos asegurar que las pérdidas en ese rubro, son enormes, lo cual indigna, pues mientras por un lado Manuel Velasco Coello busca financiamiento serio bajo argumentos confiables, por otro, algunos desoyen las recomendaciones e ignoran adrede a miles de productores que requieren recursos para fortalecer el campo.
Urge que las autoridades, tanto federales como estatales, investiguen a fondo el tema. Las pruebas serán fáciles de recabar, si le ponen tantita intención al asunto.
No puede seguir el campo ni las instituciones, siendo rehenes de presuntos líderes corruptos que se aprovechan del clima de tolerancia y, por qué no decirlo, las blandengues actitudes de quienes prefieren el retraso económico a la justa y correcta aplicación de la ley. Los chantajes, deben ser parte del pasado.
Ninguno de los tres arriba mencionados, tienen la fuerza que han presumido para desestabilizar a Chiapas. Son sencillamente, ladrones solitarios que asustan con el petate del muerto. Por lo tanto, deben ser llevados a la justicia. Es lo menos que se puede hacer, si se quiere un campo en pleno progreso. Dejar a éstos en la misma situación, solo debilitará al Estado como garante de las garantías individuales.
amksheratto@hotmail.com

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17 noviembre 2014

Zopilotes de dudoso plumaje




La izquierda bandida y vendida.
Salvador Allende, Augusto César Sandino, Ernesto Guevara, José Martí, José Carlos Mariátegui, Camilo Torres Restrepo, Em
iliano Zapata, Luis Emilio Racabarren, Luis Carlos Prestes, Agustín Farabundo Martí, Raúl Sendic, Jacobo Árbenz… Todos ellos, revolcándose, hoy, en su gloriosa tumba. Los grandes teóricos de la izquierda progresista e igualitaria, indistintamente, compungidos ante el triste camino que los traidores han tomado, pretextando doctrinas que jamás han conocido y consignas que jamás fueron suyas.
De antaño, cuando los ilustres arriba mencionados padecieron la incomprensión y fueron víctimas consecuentes de sus ideales, lo fueron de los enemigos de las reales libertades; de los miembros de la clase dominante que vivió al amparo de las armas institucionales y las finanzas de potentados extranjeros que desangraban a sus respectivos países.
Los de hoy, zopilotes de dudoso plumaje —que raras veces, habrán escuchado el nombre de quienes dieron vida a la verdadera izquierda reformista y progresista—, son perseguidos por la mal llamada “prole” (si es que éstos, recuerdan el término y uso), cansados todos, de verles coludidos con los represores y delincuentes a sueldo que permanentemente, han socavado los bienes morales de la izquierda histórica del país y de América Latina.
Ver a los “líderes” de la izquierda mexicana, huir ante el embate y el reclamo de las huestes, moralmente disminuidas, que reclaman justicia, puede ser inusual, pero es al mismo tiempo, correcto desde el punto de vista social.
La corrupción palmaria, inocultable, lastimosa, vergonzante en que han caído, justifica la ira de quienes antes veían en éstos, el rescate de un país en permanente crisis de confianza y credibilidad. La “clase política dominante” que combatieron los honorables ancestros de la izquierda, hoy es el “Alma Mater” de una casta de bandidos que sin pudor de hombres, niegan a quienes, con dinero mal habido, los ha enriquecido.
Vendidos (y bandidos), ladrones, mentirosos, tiran piedras con la mano izquierda y cobran prebendas con la mano derecha. ¿De qué se espantan cuando la sociedad, cansada de la corrupción gubernamental, los acosa? ¿Por qué lamentan los golpes recibidos, cuando de cierto saben que merecen ser repudiados por la gente a la que han engañado? ¿Les alcanza la solvencia moral para ocultar y pagar su insolencia?
La defensa del estado aconfesional, la igualdad, la interculturalidad y el progreso internacional, es cosa obsoleta ante los intereses personales y de tribus que ahora, defienden los llamados izquierdistas… Me refiero a la cúpula de ésta, esa malévola reunión de alibabénses salinistas.
Dícense “democráticos” y solo admiten a sus afines; “tolerantes” y persiguen a sus críticos. Igualdad social y democracia liberal, es lo que menos practican, puesto que ello, no les reditúa ganancias financieras. A propósito, ¿éstos sabrán qué diantres es la “socialdemocracia”? Me lo preguntaba mientras escribía lo presente, puesto que el término en cuestión, raras es mencionado. Lo omiten, quizá por dos razones: porque no saben qué es, o porque no quieren comprometerse demasiado.
Y ni hablemos de izquierda extremista, porque no existe. No les es conveniente. Les conviene más, enfermarse a tiempo para no impugnar reformas pactadas que a ellos les dejará ganancias exorbitantes, monetariamente hablando.
No es característico de México, la fatal incongruencia de los izquierdosos. América Latina está secuestrada por éstos: hombres y mujeres sin escrúpulos que creen tener tomado de las barbas a Dios y toda su pléyade de ángeles, arcángeles, santos y querubines.
Ortega Saavedra, Maduro Moros, Castro Ruz, Fernández de Kirchner, Morales Ayma, Correa Delgado, da Silva Rousseff, Sánchez Cerén, Bachelet Jeria, han defraudado a sus gobernados. La corrupción ha sido el signo distintivo de esas administraciones. La pobreza, la desigualdad y el atraso educativo y cultural, siguen siendo los grandes problemas de los países donde éstos gobiernan. No hay comparativo con los países gobernados por otros sátrapas como ellos. Todos, por desgracia, siguen ateniéndose a la demagogia como arma discursiva para seguir lucrando con la pobreza y la marginación.
Las condiciones de la izquierda, son precarias. Lamentables. Desastrosas, si hacemos un recuento imparcial.
Si uno habrá de salvarse de entre todos, ése debe ser Pepe Mujica, presidente uruguayo, cuyo ejemplo, es insustituible y probablemente, jamás igualado. En síntesis, la izquierda, solo existe para servir a intereses de ladrones y sinvergüenzas.
¿Quién se atreve a decir lo contrario?
amksheratto@hotmail.com

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11 noviembre 2014

Renuncia por culpabilidad

 

Mea culpa, culpa tuya, nuestra.
¡Que renuncie el presidente Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República! Es lo justo, lo viable, lo necesario, lo urgente, lo sano para el país. Para preservar la memoria de la nación, está obligado a hacerlo; más aún, es condición absoluta para que México retorne a… a… a… ¿A dónde? ¿A la época de la conquista? ¿La colonia? ¿La reforma? ¿La revolución? ¿Al salvajismo español que no supo jamás que la civilización ancestral nuestra estaba más avanzada —por millones de años luz— que los brutales asesinos que mandó la Corona Española a “conquistarnos”?
La petición, dadas las circunstancias, es legítima, elemental para rehacernos, reinventarnos como país, como sociedad. Miles, millones, apoyan esa petición. Yo mismo lo haría, si tuviese la certeza que ese es el camino para el cambio que nos han ofrecido políticos arribistas, oportunistas y ladrones.
La renuncia del Presidente, señores, no aligera la pesada carga de un país permanentemente embarazado de problemas añejos, irresolubles y sin visos de soluciones adecuadas. Si Peña Nieto escuchase el clamor popular y abandonare la Presidencia de la República, ¿a quién pondría la clase política dominante en su lugar? Y cuando escribo “clase política”, me refiero a las cúpulas partidistas que forman esa peligrosa casta de trágicos aventureros que se han conformado en partidos políticos.
La historia reciente nos ha enseñado que los políticos de las tres principales corrientes políticas del país, son igualmente corruptos. El PAN, con Vicente Fox, nos ofreció un cambio radical y he ahí, sus hijos e hijastros, embarrados de corrupción sin sanción del Estado. Paralelamente al gobierno del “cambio”, vimos a los allegados del caudillo de la izquierda —Manuel Andrés López Obrador, MALO, por sus siglas naturales—, llenarse los bolsillos de billetes mal habidos (con todo y hules) y otro más, gastándose el erario en casinos de Estados Unidos.
Hablar de los satélites de esos partidos, es exactamente lo mismo: el líder del PVEM, pidiendo millones de pesos para autorizar, desde el Senado de la República, concesiones que afectarían el medio ambiente, al cual juraban defender. Otros partidillos, batiéndose en la misma podredumbre.
Sindicatos, organizaciones, fundaciones, organismos “descentralizados”, medios de comunicación… ¡Hasta comisiones ciudadanas, imbuidas por la corrupción y la impunidad!
¿Qué renuncie el presidente de la República? ¡Sí, que renuncie! Pero junto con él, los líderes de partidos políticos; funcionarios, líderes sociales, patrones de sindicatos, usufructuarios de organismos “independientes”, presidentes de clubes, regidores, dirigentes de organizaciones sociales y campesinas; dueños de medios de comunicación, jefes de fundaciones; gobernadores, diputados, jueces, senadores, magistrados, ministros, alcaldes…
Debemos, todos, renunciar. Al país, a las instituciones, a las dependencias. A los partidos políticos, a todos los organismos que viven del erario y no han podido articular el sendero de una patria herida, agobiada, cansada, podrida desde sus cimientos, ¡debemos —deben— renunciar!
Estamos obligados a renunciar a los medios de comunicación que solo embrutecen y mienten. Están y estamos, obligados a renunciar a las sobras que nos dan cuando requieren de un voto.
Renunciar a nuestra condición de ciudadanos, puesto que como tal, no hemos sabido mandar a quienes nos gobiernan. Somos los principales causantes de lo que sucede en México. Porque no hemos renunciado a las migajas que otorgan como “asistencia social”; porque al primer llamado al mitin, del color que sea, acudimos en tropel, para recibir una pinche torta. Porque somos conformistas; porque dejamos que sedicentes “líderes”, nos arrastren a la tumba y luego, no reclamen con justedad, nuestros cadáveres y los cadáveres de las víctimas colaterales.
Debemos renunciar, junto con el presidente de la República, porque lo elegimos mayoritariamente; tenemos que renunciar porque defendemos la derrota de los caudillos, sin otorgarnos al beneficio de la democracia. Porque creemos en mentiras y engaños de esa clase política que nos asesina, nos persigue, nos encarcela y nos combate como a enemigos irreconciliables.
Vayamos, juntos, al precipicio que juntos hemos dragado. ¡Qué bonito! Elegimos al menos malo entre todos y le exigimos que nos devuelva lo que otros se han robado: La paz. ¡Renunciemos todos! Podría ser la única solución.
amksheratto@hotmail.com

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09 noviembre 2014

“¡Indignaos!”


La violencia es madre e hija de la misma violencia.
A los jóvenes, digo: ¡Mirad alrededor de vosotros, encontraréis los temas que justifican vuestra indignación —el trato dado a los inmigrantes, a los sin papeles, a los romanís—¡ Encontraréis situaciones concretas que os ofrecen a iniciar una acción ciudadana fuerte. ¡Buscad y encontraréis!” Tal es la declaración de Stéphane Hessel, plasmada en el libro de su autoría, cuyo título retomo para la colaboración de hoy.
Indignarse puede resultar fácil en las circunstancias en que se encuentra el país actualmente: desapariciones forzosas, ejecuciones extrajudiciales, incompetencia de las autoridades, complicidad de éstas con grupos delictivos, infiltración de la delincuencia en las instituciones, silencio absoluto de los medios de comunicación, políticos asociados con el crimen organizado…
Hessel, estudiante normalista parisino y combatiente de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, escribió lo anterior apenas en el año 2010; asumamos que no ha estado nada lejos de la realidad que hoy nos incumbe y nos sepulta en un mar de incertidumbre que ha sido alimento necesario de una indignación que progresa rápidamente hacia la antítesis de las recomendaciones de Stéphane, quien fue torturado en los centros de concentración nazis.
La violencia que hemos visto en los últimos días, no es el camino, pese a la profunda indignación que ha desatado el asesinato de seis personas en Iguala y la desaparición de 43 estudiantes, cuyo paradero sigue siendo motivo de controversias, incredulidad y desconfianza mutua.
La indignación como fuente de violencia, no debe perpetuarse en una lucha justa que empieza a perder el respaldo de una sociedad solidaria que tampoco está dispuesta a doblegar sus esperanzas ante acciones que no tienen un futuro cierto.
Caer en el vandalismo, es un yerro que no reditúa ganancia alguna a ninguna de las partes y menos, al resto de mexicanos que ven horrorizados los actos de unos y otros. Si han de indignarse, seguramente, los acompañaremos, pero no como cómplices de la violencia y la anarquía, sino como solidarios en demandas justas y exigencias concretas.
México, dicen algunos radicales, necesita una revolución capaz de recomponer lo que la clase política ha destruido con corrupción e impunidad. Hablar de “revolución”, podría resultar temerario. La historia nacional nos ha demostrado que las revoluciones, no han sido efectivas. Salvo dos o tres beneficios a largo plazo, las revoluciones solo han dejado muerte y destrucción. Lo que necesitamos es, antes que nada, una evolución social que empiece desde los núcleos primarios que permitan construir ciudadanos comprometidos con el desarrollo y el progreso del país.
Nuestros malos políticos son ladrones, ineficientes y corruptos, porque eso aprendieron en la escuela, la iglesia, el hogar. Esa fue su base educativa; fue su formación.
Mientras como sociedad no evolucionemos, ninguna revolución tendrá éxito. No vayamos lejos: los perredistas, que por un par de décadas se habían constituido en la posible esperanza para los mexicanos, han caído en el fango de los intereses sucios que tanto criticaron. Para ellos es más importante obtener las prebendas del poder público que el bien común de los mexicanos. Postular candidatos con ligas con el crimen organizado, no lo pueden ocultar, por mucho que hagan.
La indignación, es explicable, pero no justifica la violencia, en ninguna de sus modalidades. La exigencia de justicia, es correcta, pero no debe ésta, rebasar los límites entre los legal y lo no permitido. Por mucha razón que se tenga, la indignación no debe destruir lo que los políticos ya devastaron con mentiras y desfachatez.
La indignación debe buscar la justicia, no promover la venganza. Quien así pensare, no contribuye a la búsqueda de la verdad, sino a la profundización de las diferencias que nos tienen, como país, postrados ante una clase política dominante e ineficiente. Hemos osado culpar al sistema político de los males de la nación, pero sostenemos la militancia o la simpatía por partidos políticos que son parte de ese sistema que mata a nuestros jóvenes.
Indignémonos, sí; pero con inteligencia, con respeto a los demás ciudadanos que, igualmente, indignados deben estar.
Indignémonos, pero al mismo tiempo, exijamos que en el país, haya justicia y equidad. Indignémonos contra la riqueza de los partidos políticos y la pobreza de la mayoría de nuestros conciudadanos.
Jean-Paul Sartre dijo alguna vez que “la violencia bajo cualquier forma que se manifieste, es un fracaso.” Absolutamente cierto. No podemos apagar el fuego con gasolina, ni indignarnos, matando al hermano. Estamos a tiempo de frenar al caballo desbocado.
amksheratto@hotmail.com

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05 noviembre 2014

UNACH, autonomía perdida



Sastre remendón.
A la Universidad Autónoma de Chiapas, quisieron hacerle un traje a la medida; el sastre que pretende adjudicárselo, en realidad, no llega ni a remendón de barrio. Desde ahí, la estrategia de conservar al actual rector para que se reelija, empezó siendo un fracaso político. Porque tampoco le servirá al actual secretario de Salud, a quien la edad, estatutariamente, lo mantenía alejado de toda posibilidad.
El mensaje era claro para los universitarios: o reeligen a Jaime Vals Esponda u optan por aceptar a un médico de poca capacidad administrativa y nulo entendimiento académico. Vals, si bien tuvo logros en la UNACH, no ha tenido el acierto de respetar la autonomía propia de esa casa de estudios. Eso lo descalifica automáticamente.
De hecho, el alegato universitario de estos días, ha sido la carencia de voluntad para resguardar el único principio universal de toda universidad pública que se respete: la autonomía.
Guillermo Toledo Moguel, el diputado que presentó como suya la iniciativa de reformar el estatuto universitario para permitir la reelección o la imposición, no consultó en lo absoluto a los estudiantes y catedráticos. Ello es una violación a la autonomía universitaria. Lo peor es que, el legislador, no redactó los nuevos términos electorales dentro de la citada escuela. Si vemos más allá de las peroratas de unos y otros, caeremos en cuenta que el vilipendiado exalcalde de Cintalapa, tampoco leyó el documento que presentó ante el pleno del Congreso del Estado.
Eso descalifica el espíritu de la propuesta, en virtud de la artimaña que se observa a simple vista. Deja sin valor democrático y principio autónomo a la UNACH, lo cual podría ser una acción reversible en términos sociales, puesto que si la inconformidad estudiantil prospera, estaríamos en el umbral de un conflicto de dimensiones insospechadas.
Tristemente para la universidad, no hay prospectos confiables. Ninguno de los probables aspirantes hasta ahora mencionados, reúne los requisitos mínimos para ocupar ese cargo. Desde un predador ecológico, hasta un notable cantinero, presumen habilidades para dirigir los destinos de una universidad que parece estar perdiendo su propia autonomía. Los dos más fuertes, de llegar, lo harían en medio de la sospecha y sin el respaldo popular necesario, lo que los deja sin posibilidad alguna de tener un trabajo sosiego.
Para el colmo, quienes pretenden defender la autonomía universitaria, lo hacen con los métodos equivocados y con poca información al respecto, lo que los hace ver como niños berrinchudos, no como auténticos defensores de un derecho. Con estrategias equivocadas, la UNACH parece estar cerca de una crisis, provocada por arribistas y oportunistas que solo tienen como aval, la desconfianza generalizada.
Si revisamos el actuar, por lo menos de los dos aspirantes con “mayores” oportunidades, sencillamente, nos vamos de espaldas. El actuar rector, de un carácter difícil, cerrado y si un céntimo de carisma, no está en condiciones de ser reelecto. Si bien, Jaime Vals ha construido obras de beneficio universitario y ha aprendido a ser un académico de moderada aceptación, las condiciones que le prepararon en el Congreso del Estado para lograr ese objetivo, lo deberían mantener fuera de la contienda.
A Eugenio Ruiz Hernández, le pesa su presente como titular de Salud. No ha podido implementar una estrategia clara para que esa dependencia atienda a los ciudadanos. Por el contrario, tiene en su haber, la intención de convertir un hospital de Nivel Tres, en uno de Nivel Dos, basado en su personal odio hacia uno de los directores. Prepotente, absurdo y negligente, el aspirante a la rectoría, tampoco reúne las capacidades para ese cargo.
Con todo y si juzgamos a los demás aspirantes, el más rescatable entre todos los malos, sería Vals Esponda. A menos que surja un verdadero académico, un hombre carismático, inteligente, idóneo, el destino de la UNACH, sería otro y no el que se avizora, lo cual ya es en sumo, preocupante.
La UNACH, debe estar en las mejores manos y las más talentosas inteligencias, no en mentes retorcidas, como la del proponente de la reforma que hoy, es motivo de burlas: el diputado Guillermo Toledo Moguel, un hombre de capacidades limitadas y malos manejos del erario público en su pueblo y tampoco de sus actuales aspirantes a dirigirla.
amksheratto@hotmail.com

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02 noviembre 2014

¿De quién eres, cadáver?





Nada justifica la violencia en Iguala.
Esa y no otra, es la pregunta de millones de ciudadanos del mundo que se han horrorizado con el despertar del viejo sistema de gobierno, cuya derrota electoral en el año 2000, no significó para la dominante clase política, el cambio de esquemas para un México más acorde con la globalización democrática que, para nuestro asombro, ha encontrado alimento en el descontento de millones de jóvenes residentes en cualquier región del mundo.
México no ha estado exento de movilizaciones sociales que tienen como principal objetivo, alcanzar una mudanza de criterios que permitan erradicar prácticas que se niegan a caer en el terreno de la extinción. Históricamente, las escuelas normales del país, han sido voces incómodas que, año con año, se levantan ya para protestar contra una imposición o bien, para rechazar algún menguado beneficio que les llega como factura en blanco, pagadero en épocas electorales.
Pero también, han sido víctimas utilitarias de dirigentes voraces, y obligatorias para quienes, de la ideología que provengan, no han intentado siquiera entender las inquietudes de quienes solo quieren aprender a ser útiles.
Cierto es que los métodos de los estudiantes no son compartidos por la mayoría de mexicanos, pero cierto es también que nada justifica la respuesta violenta de la autoridad, especialmente de aquellas que han fundado un reino de terror, de la mano de grupos criminales que dicho sea de paso, mantienen desde hace tiempo, en jaque al Estado. La aparición de decenas de fosas clandestinas repletas de cadáveres, es prueba irrefutable que los hechos en Iguala, solo son una pequeña muestra de la descomposición política y social que padecemos.
Si no son, los cuerpos encontrados, de los 43 estudiantes desaparecidos, ¿de quién son esos cadáveres? Muy probablemente, el Estado no ha reparado en que se encuentra frente a una crisis de credibilidad y confianza sin precedentes en la historia del país. No se ha dado cuenta que la aparición de decenas de cementerios clandestinos, reflejan un estado de guerra y lo peor, un gobierno incapaz de garantizar la paz pública y la seguridad ciudadana.
A la par de lo anterior, los vanos intentos por esconder la realidad macabra de México, nos demuestran claramente la ineficiencia para dar respuesta a los familiares de las víctimas y el desinterés por la vida de los estudiantes desaparecidos. Vemos además, la carencia de moral de políticos de todas las ideologías.
Nadie, hasta hoy, reconoce nexos con los hasta ahora, sindicados directos de la desaparición de los estudiantes, pese a que le sirvieron y se sirvieron de los presuntos criminales, el exalcalde de Iguala, su mujer y el jefe de la policía local. La casta política que apoyó sus aspiraciones, se ha declarado limpia de toda culpa e incluso, dice desconocer las ligas de los acusados con el crimen organizado, a pesar de la sospecha que muchos de los fondos de las pasadas campañas electorales, pudieron haber provenido del narcotráfico.
La preocupación de todos —verdes, rojos, amarillos, azules, anaranjados, celestes, tricolores, negros y blancos—, es encontrar entre ellos, al culpable perfecto para abultar las urnas electorales a favor y, ¡por supuesto!, descalificar al adversario. En eso, la falta de valor civil ha sido notoria. Todos los que le levantaron la mano al prófugo exalcalde iguálense, le niegan rotundamente, como si ello les salvare del reclamo popular y la exigencia de un acto de constricción que les devuelva un poco de credibilidad.
Lo urgente, es la aparición de los 43 estudiantes; vivos o muertos, deben aparecer, pues dejarlos en el abandono, sería reconocer la rendición del Estado como garante de los derechos civiles y la seguridad de los mexicanos; la rendición de éste, será el fracaso, no del estado, sino del país en su conjunto y de la sociedad, que habrá fracasado en su obligación de exigir a las autoridades, responsabilidad y eficacia en sus actos.
México no puede permanecer inmóvil ante la pasividad de la clase política, pertenezca ésta al clan que sea. La exigencia debe ser contundente, pero dentro del estado de derecho y respetando siempre, el derecho de terceros. No se deben copiar los métodos de unos y otros, sino hacer la diferencia, hasta saber, de quién son los cadáveres.
amksheratto@hotmail.com

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18 septiembre 2014

03 agosto 2014

Plena desconfianza en el IEPC

Del pablismo, al sabinismo; de ahí donde mejor les ha convenido.
Fichero Político

Angel Mario Ksheratto
@ksheratto


¿Es, hasta ahora, el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, confiable? No. Entre sus obligaciones está el vigilar que ningún aspirante a un cargo de elección popular, haga campaña antes de tiempo. En todo el estado, hay cientos de pretendientes en abierta campaña electoral, sin que sean debidamente amonestados y mucho menos, inhabilitados, precisamente, por infringir la ley electoral.
Al azar, van dos ejemplos de cómo, en el interior, hay precandidatos en descarado proselitismo: Jorge Humberto Molina Gómez, de Chiapa de Corzo y Roberto Ruiz, en La Concordia. En Tapachula, Huixtla, Motozintla, Villacorzo, Copainalá, Tonalá, Palenque, Tapilula, etcétera, etcétera, es el mismo caso.
Roberto Ruiz, es un caso francamente vergonzante. Todos los recursos para la asistencia social, son canalizados a su casa de campaña para ser repartidos bajo los ya clásicos condicionamientos. Éste no ha tenido reparo alguno en restringir la ayuda a quienes no están de acuerdo con su pretendida candidatura e incluso, ha emitido graves amenazas si no le favorecen.
Muchas comunidades de ese municipio, han dejado de percibir los recursos que les corresponden, debido a que han manifestado su inconformidad por las pretensiones de Ruiz y además, porque ideológicamente, están identificados con otras corrientes políticas. Esto, lógicamente, empieza a tener repercusiones sociales graves que, de no detenerse por la vía institucional, es decir, mediante la intervención del IEPC, podría generar enfrentamientos como ya empiezan a suceder en algunos otros municipios.
Al pretenso candidato de La Concordia, lo protege y utiliza, un viejo líder campesino que busca mantener el control caciquil de la zona: Germán Jiménez Gómez, quien a su vez, presiona al actual alcalde para que todos los programas sociales, los reparta, a su antojo, Roberto Ruiz. La campaña electoral en ese municipio, es abierta, insolente y retadora.
Jiménez Gómez es un sedicente “líder” campesino que llegó a ser millonario, mediante el robo de los recursos para el campo. Nadie en Chiapas desconoce su larga historia de desfalcos y tampoco es secreta la cadena de despojos e imposiciones en la Frailesca. Como en La Concordia, en otros municipios de esa región, ha impuesto alcaldes, regidores y diputados para seguir percibiendo los recursos para el campo.
En el caso de Chiapa de Corzo, Jorge Humberto Molina Gómez, también hace de las suyas, al grado que en algunas comunidades, ha puesto ya, lonas con la leyenda: “Jorge Humberto Molina Gómez, Presidente Municipal”. Parte de la ayuda en especie que entrega, también lleva esa leyenda. Y lo peor: en las comunidades chiapacorceñas, pide abiertamente el voto ciudadano.
Lo anterior, está estipulado con perfecta claridad en la Ley Electoral, como un delito cuya sanción es fulminante. Deben ser inhabilitados para cualquier cargo de elección popular. Molina Gómez, es hermano del actual alcalde de Chiapa de Corzo, Sergio David.
Éste último, ha permitido que su hermano haga y deshaga con los recursos públicos, además de ser el más ferviente promotor de Jorge Humberto para sucederle en el cargo, de tal manera que en todas las comunidades, condiciona la entrega de recursos públicos a favor de éste.
En ambos casos, el Instituto Electoral y Participación Ciudadana, debió haber actuado desde hace tiempo. Pero no lo ha querido hacer. Ya por incompetencia, por ineficacia, incapacidad, dolo o desconocimiento. Ello hace que desde ahora, la campaña intermedia que se avecina, esté sucia de origen y sea, por lo pronto, foco de sospechas y fuente de posibles y graves problemas sociales.
Porque, como ya he dicho líneas arriba, no sólo son éstos dos municipios; tampoco son solo aspirantes a alcaldes. Hay aspirantes a diputados federales y estatales que ya están en abierta campaña y nada se hace para arbitrar de buena forma un proceso que, de no controlarse a tiempo, podría salirse de cauce más temprano que tarde.
Hay además, otras instancias que fueron creadas para vigilar el buen uso de los recursos del pueblo. Éstas también deben investigar, por ejemplo, de dónde el aspirante a la alcaldía de La Concordia, saca dinero para repartir a manos llenas, a cambio de votos. O cómo hacen los hermanos Molina Gómez en Chiapa de Corzo para evadir la obligación constitucional de ayudar a las comunidades sin condicionar los apoyos.
La democracia, debe pasar, forzosamente, por el buen funcionamiento de las instituciones encargadas de vigilar los procesos electorales. Éstas tienen la obligación moral y constitucional de velar porque nadie violente las leyes. Hacerse los desentendidos, será tanto como convertirse en enemigos de la democracia y cómplices de una simulación que no queremos más en Chiapas. Ojalá actúen a tiempo. Ojalá.

Tarjetero

*** Que ya hay una “nueva corriente” de perredistas en Chiapas. Viendo las fotos, vemos que son los mismos que aplaudieron las atrocidades de Pablo Salazar y que luego se fueron de bruces con Juan Sabines y ahora, pretenden hacer un PRD verde-amarillo. Quien no conozca a Juan Pablo Zárate Izquierdo y sus compinches, que los compre. Éste, cuando anda sin teta presupuestal para exprimir, saluda a todo mundo; apenas le dan una chambita, se le sube el podercillo a la cabeza y desconoce hasta a su familia. Y en cuestiones ideológicas, ni se diga. Ha sido de todos los moles. Ni forma de creerles. *** En poder de Fichero Político hay una copia seria y muy profesional de la parte del Cañón del Sumidero que está siendo afectada por una calera y que, irresponsablemente, la SEMARNAT, se niega a clausurar. Tres son los grandes riesgos que se corren: el desplazamiento de las capas que conforman la pared del Cañón, el aceleramiento sísmico y la probable caída del puente “Belisario Domínguez”, que une a Tuxtla con ciudades como Chiapa de Corzo y San Cristóbal de las Casas. Según los expertos que realizaron el estudio geológico de ese lugar, las constantes detonaciones dentro de la calera (por cierto, dentro de la reserva ecológica protegida), están provocando que las paredes del Cañón se estén desplazando de noroeste a suroeste. Éstas, al estar dentro de la depresión central de Chiapas y, tectónicamente, ligadas a las cuatro más importantes placas tectónicas de la región (Cocos, Pacífico, Caribe y Americana), podrían incrementar la actividad sísmica en el centro de la entidad. Se está a tiempo de evitar una catástrofe de grandes proporciones. Muy a tiempo. *** Tuxtla y Tapachula, como zonas de guerra. Los hoyancos, por todos lados. Y los alcaldes, como si nada. Indiferentes al clamor popular. *** Luego nos leemos.
amksheratto@hotmail.com

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31 julio 2014

Carta a Samuel Toledo Córdova Toledo

¡¡Renuncie!!



Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, año 2012.—



Sr. Samuel Toledo Córdova Toledo
Presidente Municipal.
Presente. —

Señor Toledo:
Pensé mucho sobre la viabilidad de dirigir a usted la presente, en virtud de su nula presencia entre sus gobernados, inefectiva acción como jefe del Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez e indiferencia ante el reclamo popular. Lo habitual —lo que dictan las normas, pues— es que debe ser usted quien reciba quejas, denuncias, sugerencias y toda clase de comunicaciones relacionadas con la ciudad. La lógica, por el contrario, indica que debí poner como destinatario un simple “A quien corresponda”, dada su inapelable incapacidad para trabajar con responsabilidad para los tuxtlecos.
Obligado por las circunstancias, me dirijo a usted, en su calidad de Alcalde Municipal, para protestar por las malas condiciones en que se encuentra la ciudad: Calles abandonadas, mal reparto del agua potable, tinieblas en la mayoría de colonias, inseguridad por todas partes, baches interminables, zanjas en la mayor parte de ésta y lo peor: trabajos de mala calidad en las obras que, se supone, son para mejorar la imagen de nuestra querida Tuxtla.
Contadas por miles son las voces que reprueban el resultado de su gestión; y no solo de la suya, sino de quienes le antecedieron en el cargo. Desde hace muchos trienios venimos oyendo las mismas promesas. Y terminamos padeciendo las mismas mentiras. Escribo en su descargo que los ciudadanos somos olvidadizos, masoquistas e ingenuos a la hora de votar: lo hacemos por los mismos políticos de siempre, los que toda la vida se han burlado de la ciudadanía.
La irresponsabilidad con que conduce al Ayuntamiento, es inaudita y al mismo tiempo, explicable. Revelan, su ineficacia e indiferencia, su proclividad personal a viejas prácticas que prometió erradicar, consistentes éstas, en actos de corrupción inaceptables. ¿Cómo explica millonarias inversiones en obras que antes de ser inauguradas ya presentan anomalías evidentes? ¿Qué va a decir en su defensa si se le cuestiona sobre la recurrente falta de recursos para programas prioritarios que se han estancado desde que asumió el cargo? ¿Cómo hará para comprobar que no hay presupuesto para salud, educación, cultura y deportes, por citar algunas áreas?
No parece usted, tener una defensa sólida al cuestionamiento popular; sus defensores presentan con fatal descuido, justificaciones tan burdas como esa de que “el presidente municipal, solo recibe órdenes”. ¿Es acaso, usted, un títere incapaz de defenderse a sí mismo? Tal evasiva a su responsabilidad, le ubica como a un hombre de escasa calidad moral y peor aún, como alguien que rehúye a sus deberes, culpando de sus yerros a quienes nada tienen que ver con sus desaciertos.
El hartazgo es generalizado; la corrupción, palpable. Su ineptitud, insuperable. Ello queda plenamente demostrado con el sin fin de obras a medias y programas institucionales en banca rota.
Cuando algunos ciudadanos lo acorralan con la exigencia de explicaciones y resultados, ha culpado a otros de las lamentables condiciones en que se encuentra la ciudad; su obligación moral —si tuviere la razón— debería ser la denuncia pública y penal de quienes, a juicio suyo, están haciendo mal las cosas.
Cualquiera con sentido común, con un alto sentido de responsabilidad y con principios de honradez, lealtad y respeto por las instituciones, ya habría renunciado. Es lo menos que debe hacerse, cuando la confianza se ha perdido y la credibilidad se ha hecho añicos.
Créame que no esperaré esa acción suya; por el contrario, estaré pendiente de su reacción que seguramente, será el despilfarro inútil de insultos, difamaciones y cobardes ataques de personajes anónimos acostumbrados a defender lo indefendible. Más todavía: espero amenazas y otras acciones violentas. No me atemoriza ese escenario. No, porque confirmará la falta de argumentos suyos para seguir gozando de la confianza de sus gobernados. No me atemoriza, porque conozco a quienes utilizará para atacarme, como lo ha hecho con cientos de ciudadanos que le han exigido responsabilidad en su trabajo.
Insisto: Está a tiempo de hacer lo mejor para los tuxtlecos: renunciar, renunciar y renunciar.

Angel Mario Ksheratto

@ksheratto

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10 julio 2014

Fotogalería del terremoto del 7 de Julio

Destrozos en Huixtla...
Los daños de una sacudida sísmica

Angel Mario Ksheratto
@ksheratto

Los grados del terremoto que sacudió a Chiapas la mañana del lunes pasado, ha variado, de acuerdo al interés de cada quien. Hay quienes incluso, se niegan a catalogar ese movimiento sísmico como “terremoto”, en función de sus consecuencias. Sin embargo, respetados geólogos han confirmado que el sismo del pasado lunes, tuvo una aceleración de 10 gals, en comparación del ocurrido el 7 de noviembre del 2014, que solo alcanzó los 4 gals. Gals es un sistema que mide la aceleración sísmica. En éste caso, aunque las magnitudes son casi similares, la intensidad es la que muestra variantes como por ejemplo, que el de noviembre del 2012, tuvo una profundidad de 24 kilómetros y el del pasado lunes, fue de 60 kilómetros. Ello, según los expertos, es lo que no solo ocasionó mayor daño, sino que extendió su radio de acción. Inmediatamente después del terremoto, con un grupo de colegas nos trasladamos a las zonas con mayor afectación. El panorama era desolador, como suele ser en éste tipo de eventos. Las fotos, hablarán mejor. Se las dejo.



 
Una mujer camina entre escombros, junto a su hijo.





Un negocio de ropa, totalmente destruido.

Desalojando un comercio en ruinas.

Escombros a mitad de la calle.

Un hombre retira tejas de una casa afectada.

El empleado de una tienda, rescata algunos artículos.

Casa totalmente destruida por el terremoto.

Calles y avenidas cerradas tras el sismo.

Desde ésta casa se reportó el primer fallecimiento.

Descombrando una casa interior derrumbada.



Un soldado vigila una de las casas afectadas.


Pérdida total en casa de una familia de escasos recursos.

Una familia busca refugio, tras haberlo perdido todo.

Talquián, incomunicado por colapso carretero.

Trabajadores de la CFE, reparando fallas eléctricas.

Varios postes de luz, afectados.

El tramo carretero, cerrado por los estragos del terremoto.

Un habitante de Talquián, observa los efectos del sismo.

Pérdida total; aquí, hubo varios lesionados.

"Nos dejó sin nada el temblor", lamenta éste hombre.

Por desgracia, los más pobres son mayoría entre las víctimas.

Las paredes cedieron ante la intensidad del sismo.

La iglesia católica de Talquián, con afectaciones severas.

La Marina, patrulla las calles de Huixtla para evitar saqueos.

Levantando el censo de afectados en Huixtla.

Policías limpiando las calles de escombro.

Autoridades estatales y federales, recorriendo el área siniestrada.


El titular de Protección Civil, informando sobre número de victimas.


Trabajando atrás de la línea amarilla.

La presidenta del DIF, Leticia Coello de Velasco, escuchando informe de daños.

Humilde casa de Ignacio Samayoa, una de las víctimas mortales del terremoto.

El velatorio de Ignacio Samayoa Sánchez.

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