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El dictador no tiene quién lo castigue

Fichero Político

Angel Mario Ksheratto


Para nadie es secreto que Pablo Abner Salazar Mendiguchía, tras dejar el cargo, mantiene su presencia en la entidad, pese a las innumerables denuncias en su contra y el cúmulo de sospechas por corrupción. Tampoco es secreto que su constante presencia se debe a los intereses políticos y económicos que amasó al amparo del poder público y para lo cual, persiguió y acosó mediante la ley y las instituciones, a cientos, miles de ciudadanos que hoy, claman solamente una cosa: Justicia.
A otros, sencillamente los despojó de sus derechos y se apropió de lo que les pertenecía, como el caso de los damnificados por el huracán “Stan”, cuya tragedia no termina de irse y como si no fuera suficiente, han de soportar el cinismo de Salazar, quien se pavonea en restaurantes y calles, como si tal cosa.
La escena que en el aeropuerto de la Ciudad de México protagonizó el ex procurador de justicia Eduardo Montoya Liévano (fielmente relatada por el periodista Alberto Ramos) es el reflejo de lo que la sociedad entera siente por el repudiado exgobernante, cuya política se centró en fustigar y despojar a la gente, sin razón ni motivo aparente. La actitud de Salazar Mendiguchía ante el fuerte reclamo, no puede ser interpretado de otra forma que no sea el de la cobardía, pues a mucho llegó ésta que prefirió no subirse al avió, ya porque tuvo miedo de la repulsa generalizada que recibió de los chiapanecos presentes en el desaguisado o ya porque no le dio tiempo de cambiarse los pantalones tras el lógico aflojamiento de los esfínteres que sufrió al verse rechazado por los ciudadanos a quienes persiguió sin el menor de los miramientos.
Lo inexplicable de la terca presencia del dictador es que, según los primeros reportes extraoficiales de las auditorias practicadas a su gobierno, Pablo derrochó enormes cantidades de dinero en beneficio del equipo de fútbol “Jaguares” y en adquisición de propiedades en Monterrey, Estados Unidos, España y otros países de América de Sur, así como, en pagos a algunos Medios de Comunicación del Distrito Federal. Con todo eso, parece ser que la complacencia ante sus constantes y arrebatados actos de presencia en Chiapas, es cada vez más notoria, como si en el fondo, todos los faltantes en el erario público se le quisieran perdonar, lo cual iría contra el sentir de los chiapanecos.
Al dictador le ven por todas partes; lo mismo azuza a los jueces para que mantengan abiertos los procesos contra los cientos de presos políticos que dejó como herencia al nuevo gobierno, que dicta las órdenes para que se siga persiguiendo a sus opositores y críticos. Igualmente opone su voluntad para que la Contraloría no destape la cloaca en que mantuvo su régimen, como ordena a los órganos electorales para que ensucien la elección a favor de los candidatos a diputados locales y alcaldes municipales.

Justicia, justicia

Mientras Pablo Salazar se burla de los chiapanecos, los órganos de justicia y transparencia (en manos suyas aún), tratan de ocultar lo evidente cuando no, disfrutan abiertamente del relativo éxito con el descarado manejo de la impunidad hacia el sujeto en mención. Por otro lado, las instituciones federales que, trascendió, tienen elementos para procesar al ex dictador, han guardado silencio pese a que, por ejemplo, la Secretaría de la Función Pública, ha reunido una serie de pruebas incriminatorias.
En ese sentido, también se supo que hace más o menos un mes, César Chávez, Jaime Valls y Germán Martínez, se reunieron en la Ciudad de México aunque no trascendió el contenido de la conversación que se dio en un restaurante capitalino. Para algunos comensales (algunos aseguran haber visto en la misma mesa al gobernador Sabines) la negociación con el titular de la SFP, se dio en torno a la investigación contra Salazar Mendiguchía, pero la presencia de Chávez en esa mesa, pudo haber sido para atemperar las cosas y permitir islas de impunidad parta el exdictador de pacotilla. Para otros, Chávez asistió para “soltar toda la sopa” a Martínez y así, cerrar el círculo para detener a todos los implicados en los abusos durante el pabliato. Con todo, el clamor de justicia de los damnificados del “Stan”, los perseguidos políticos, los presos injustamente, los despojados, los exilados y los miles de chiapanecos que fueron víctimas del sátrapa, sigue siendo solo eso: un grito en medio del desierto que el gobierno de Calderón se niega a escuchar, pese a las traiciones que Pablo le jugó durante la campaña presidencial. Por el contrario, a Pablo le han dado carta de impunidad para que se pasee por todo Chiapas y se burle abiertamente de sus víctimas. ¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Un chantaje? ¿Es entonces cierta la versión de los pablistas en el sentido de tener pisada la cola a más de un funcionario y por ello no se atreven a pedirle cuentas? ¿De qué lado está la fortaleza y de cuál la debilidad?
Ayer mismo, organizaciones, colegios, organismos independientes, organizaciones sociales, todos, exigieron en una carta abierta que se esclarezca el fraude contra los damnificados del huracán “Stan”. ¿Alguien los escuchará? Lo empezamos a dudar.

Tarjetero

*** Curioso, pero el “Presidente del Empleo”, no celebró formalmente el Día del Trabajador. ¿Será porque todavía medio mundo está desempleado? *** Con todo y sus fallas, el PRI pudo sacar un acuerdo de alianza lo que, desde luego, no le garantiza nada, ante lo que tendrá que remover sus escombros para encontrar el secreto del regreso. Es su última oportunidad. O se unen en serio o le estarán diciendo adiós a su futuro político. *** Que los perredistas capitalinos, dice mi buen amigo Felipe Alamilla, no recibe línea de nadie. ¡Ups! No se vaya a desangrar el Gelipillo. *** Hoy, a las 5 de la tarde en el Museo Café de San Cristóbal de las Casas, presentarán el balance 2006 sobre la situación de los derechos humanos en Chiapas. La presentación la hará el Centro de Derechos Humanos, “Fray Bartolomé de las Casas”. El balance lo podrá encontrar en “Informes” de http://ksheratto.blogspot.com *** Luego nos leemos
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