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Crisis forestal

Vínculo

Fichero Político

Angel Mario Ksheratto


Los expertos, los oportunistas y los que han fracasado una y otra vez en el combate de incendios forestales, han vuelto a coincidir: Éste año el fenómeno será de grandes proporciones. Curioso. Muy curioso porque en 1998, año en que la deforestación por fuego –provocado o accidental– tuvo relevancia internacional por la devastación provocada, estaba al frente de la Comisión Forestal el mismo que ahora ha sido nombrado para ese cargo, pese a que para él, las comisiones son creadas con la intención de no solucionar los problemas de fondo. A tal grado llegó en ése entonces la conflagración, que alcanzó al cerro “Mactumactzá” y hubo de ser terminantemente destituido de esa Comisión debido a su incompetencia para hacer frente al desastre que, por poco, alcanza a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Entonces corrió el rumor que Froylán Esquinca Cano, habría estado detrás de algunos de los incendios, sabedor que entre más grande eran ésos, más recursos del FONDEN serían enviados a Chiapas para que él los manejase. Nunca se investigó ni se confirmó esa sospecha y él tampoco se preocupó por aclarar las versiones.

Como en ésa ocasión, Esquinca Cano adelantó que la conflagración sería enorme tal como sucedió. Ahora vuelve a adelantarse y con esa sospechosa advertencia viene de nuevo la pregunta obligada: ¿Los incendios forestales se derivan de una pésima política de prevención o se hacen por encargo? ¿Es el encargado de la Comisión Forestal competente para prevenir o quiere sacarse la espinita que le quedó clavada desde que fue echado del cargo por su ineficacia? Ante ello es urgente que el Gobierno del Estado esté preparado y se prevenga de cualquier anomalía que pudiera estarse cocinando desde la perversidad de un grupo de viejos depredadores forestales que han sido incrustados en la nómina de la Comisión Forestal. Basta con ver el expediente de cada uno de los cercanos colaboradores de Esquinca Cano para darse cuenta que ahí, hay intereses que van más allá de los de los recursos naturales. Por ejemplo, Yocundo (o Facundo) Coutiño Estrada, conocido “maderero”, hoy encargado de evitar la tala inmoderada de bosques y uno de los grandes prestadores de servicios forestales de esa dependencia; Federico Sánchez Sámano, también prestador de servicios y encargado de los viveros de dicha Comisión; Miguel Ángel Gordillo, encargado de prevenir y monitorear incendios forestales, inhabilitado en administraciones anteriores para ejercer el cargo, tras descubrirse una serie de anomalías en su área. Como esos, una caterva de funcionarios inservibles, ligados a las grandes depredaciones de los recursos naturales. ¿Cómo creer los vaticinios de Esquinca Cano? ¿Habrá autoridad competente que lo ponga en su lugar y evite que por la ineficiencia de éste Chiapas se quede sin flora… y fauna, desde luego? Esperemos hechos contundentes para evitar más descalabros en esa materia.

Burócrata despistado


En los años de bonanza del PRI en el gobierno, fue uno de los privilegiados y se mantuvo –a fuerzas– en el liderazgo del sector burócrata. Manuel Mauricio Soto, de tristes recuerdos por haber saqueado los pocos recursos de la clase trabajadora del estado, vuelve con el respaldo de los pablistas e intenta colocarse en cualquier estructura del Sindicato de Burócratas para hacerse “de bolsas Pedro” y meter las manos en el fideicomiso que costó muchos años de sacrificio a los trabajadores.

Soto fue echado de ése sindicato, acusado de diversos delitos y solo le salvó de la cárcel su amistad con uno de los defensores a ultranza de Pablo Salazar que en ése entonces, manipulaba a los funcionarios menores a su antojo. En su regreso, Mauricio Soto no ha medido las consecuencias de sus dichos y ha llegado a tocar los extremos de la torpeza humana y el cinismo de los descerebrados. En ese sentido ha dicho que los soldados no son merecedores del aumento salarial del que fueron objetos recientemente, pues no por andar matando gente y deteniendo narcotraficantes, pueden ganar más que los burócratas del estado. Aunque después reculó y dijo no tener nada en contra de los militares, lo cierto es que el señor pretende retomar su vieja maña de saltear a los empleados públicos, metiéndose detrás de presuntas candidaturas a la dirigencia de ese sindicato que por cierto, cuenta ahora con un liderazgo blandengue y bajo sospecha. A Mauricio Soto no hay necesidad de recordarle su pasado; los mismos burócratas lo echaron de una de las recientes asambleas de ese sector, bajo el insistente reclamo de devolver todo lo que se llevó en aquellos dorados tiempos en que la impunidad y la complicidad le ayudó a sortear cualquier castigo por sus atroces actos en contra de los recursos de sus compañeros. Esa es la calidad moral de Soto y sus seguidores, los mismos que han visto que las arcas están repletas y se aprestan a saquearlas. Ojalá los empleados del Gobierno del Estado, reaccionen a tiempo y no permitan que lo que les ha costado sudor y lágrimas, vaya a parar a manos conocidas por su rapidez para desaparecer las cosas.

Tarjetero

*** El presidente del STJ debería primero conocer la situación real del Poder que preside, antes de decir cualquier cantidad de barbaridades. Lo único que Milton Escobar Castillejos sabe a ciencia cierta es que juzgados y juzgadores no son más que un estorbo para la buena y sana administración de la justicia. Y de sus “avances tecnológicos”, que mejor ni hable pues la firma “electrónica” a que están obligados los procesados, simplemente, no funciona y lejos de hacer más rápido el trámite, dobletea el tiempo porque de todas formas se tiene qué firmar el libro de asistencias y se debe poner el dedo en esa cosa que dicen, es un gran adelanto. Eso le pasa por no saber ni en qué diablos está parado. Pero no tiene la culpa el indio. *** Luego nos leemos.

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