Ir al contenido principal

¡¿Renuncia ya!?


¿Es mentalmente apto el señor Peña para seguir gobernando?
Una —o quizá, la más grande— de las dificultades de un hombre en el poder, es no saber escuchar. No atender a tiempo las voces del pueblo; sucede en cualquier parte del mundo y México, no es la excepción. Desde mediados del primer año de Enrique Peña Nieto, la exasperación colectiva se disparó como nunca antes había sucedido con un presidente de la república. Las malas decisiones, basadas en su mayoría en caprichos infantiles, frivolidades monárquicas, y la notoria corrupción de la administración peñista, abrieron las compuertas al enfado público que dos años después, el mandatario calificó simplemente como “mal humor social”.
La verdad es que no se trata de un estado emocional pasajero del colectivo mexicano, sino de la contundente reacción, lógica, de una sociedad que se ha descubierto a sí misma, engañada, burlada, utilizada y llevada al despeñadero con el más grande de los descaros, comparable solo con las chifladuras del expresidente Vicente Fox, cuando su salud mental
disminuía peligrosamente.
La sintomatología que presenta el señor Peña Nieto con sus actitudes públicas y privadas, se asemejan en mucho a las que en su momento, dieron a conocer expertos psiquiatras y neurólogos en torno a Fox Quesada: le cuesta —a don Quique— pensar con claridad (remueve a funcionarios acusados de corrupción a otros cargos de importancia; no distingue entre el bien y el mal); posee creencias atípicas (solo él cree que no hay problemas económicos, que no hay inseguridad, que las finanzas del país son robustas, que la corrupción no existe, que la gente acude a sus actos públicos por convicción, etc., etc.).
No goza de buena retentiva (muchas veces le hemos escuchado confundir nombres de personas y lugares y, lo más importante, ha olvidado que es el presidente de la república y no el títere de sus amigos), suele ser impredecible (lunático o bipolar); padece pánico crónico (el exceso de guardias durante sus giras, es sintomático).
Al pintarse a sí mismo un país distinto y distante de la realidad, Peña Nieto muestra preocupantes signos de enfermedades patológicas como la falsa autoestima y la mitomanía. Si revisamos sus explicaciones con respecto a la famosa Casa Blanca”, veremos que éstas, si bien tuvieron su carga de cinismo, el presidente las dio convencidísimo que no estaba mintiendo, aun cuando existieron —y siguen existiendo—, pruebas inatacables de ese acto de corrupción. Cuando ratificó al director de la CONADE, Alfredo Castillo, juró que éste es el que mejores resultados ha dado al frente de esa dependencia…
Ayotzinapa, Tlatlaya y las “verdades históricas”; el alza de la gasolina, promesa incumplida. El nombramiento de funcionarios miopes, torpes y corruptos, en fin, cientos y cientos de errores que justifican un grito que poco a poco, se va extendiendo a todo el país y que se está llevando entre las patas a los gobernadores que han sido cómplices de un gobierno federal ambivalente, blandengue y carente de estatura moral.
La interrogante es si, en las condiciones mentales del presidente de la república, va a escuchar la exigencia de renunciar al cargo. Y otra, si a pesar de la crisis social, política y económica de México, es conveniente un presidente interino, después de décadas de cierto grado de gobernabilidad. Lo idóneo sería que Peña Nieto escuchare y cambiara el rumbo de su administración.
Pero eso es mucho más que pedir peras al olmo. Si no despidió a Castillo de la CONADE a pesar del escandaloso fracaso de nuestros atletas en Brasil; si no ha querido cesar y encarcelar a Rosario Robles, icono de la corrupción nacional; si se ha negado a acompañar demandas de juicio político contra los gobernadores acusados de corrupción, no esperemos que a dos años de dejar el cargo, atienda y entienda a la sociedad.
“¡Renuncia ya!”, dio resultados en Guatemala, Brasil, Libia y Egipto. En México será complicado porque se estila el apego a los caudillos caciquiles que a la larga, resultan igual o peor de corruptos que los gobernantes. El ejemplo inmediato nuestro, es Guatemala. Las primeras manifestaciones se dieron entre los años 2000 y 2012, contra los exmandatarios Alfonso Portillo y Álvaro Colom, acusados de corrupción.
Fueron esfuerzos infructuosos porque dejaron que, contra el primero, se inmiscuyeran Colom y Otto Pérez. Contra éste último, tuvieron éxito (Pérez Molina, Roxana Baldetti, ex vicepresidenta, el ex ministro de Gobernación, entre otros altos funcionarios están actualmente presos) porque no permitió, la sociedad guatemalteca, a ningún partido, ni político, ni diputado. El solo pueblo los derrocó, sin disparar una bala. Eso, por desgracia, aquí, no pasará. Ya veo a AMLO y otros politiqueros ladrones y oportunistas, tratando de tomar la batuta. Ojalá y no sea así. Ojalá.

Las más leídas

Elba Esther Gordillo, sinónimo de corrupción y arbitrariedad

Fichero Político Angel Mario Ksheratto Cínica, la pseudodirigente magisterial no deja lugar a las dudas respecto a su debilidad por el dinero ajeno. Cuando hace unos días Elba Esther Gordillo Morales, dijo que vivía de su “modesto” sueldo como dirigente sempiterna de un grupo de maestros conocidos como “charros”, nadie le creyó; su larga historia de corrupción, mentiras, simulación y sometimiento, dijo rotundamente lo contrario. Ella misma se encargó de confirmar la incredulidad de los mexicanos, regalando doce camionetas de súper lujo a igual número de dirigentes estatales. Sin duda, un acto de inmoralidad espantosa que obliga a exigir a ésta señora, alejarse definitivamente de la espuria dirigencia que dice tener en sus manos. Vergonzosamente, en ese mismo evento la supuesta dirigente magisterial exigió al Gobierno Federal más presupuesto, según ella, para mejorar las paupérrimas condiciones de la educación en México. Imposible creer que ése dinero vaya a las escuelas de cartón que

Apunte sobre la entrevista Scherer-Zambada

Fichero Político Angel Mario Ksheratto "El narcotráfico está en toda la sociedad", dijo el capo de la droga al periodista Julio Scherer García, fundador de "Proceso". A juicio de uno de los capos más buscado y perseguido por los gobiernos de México y Estados Unidos, toda acción legal contra el narcotráfico, no modificaría el posicionamiento que han logrado y que, deja entrever, se ha alcanzado gracias a una de las enfermedades crónicas que padece el país: la corrupción. Frente al emblemático periodista mexicano, Julio Scherer García, uno de los referentes periodísticos de mayor trascendencia en América Latina, el capo suelta una verdad estremecedora, abrumadora, perturbadora: “el narco está en la sociedad”. Para los persecutores de éstos, la frase debería ser un reto; para los mexicanos, es desalentador. El flagelo ha permeado por todas partes, en todos los estratos sociales, en todos los rincones de la región. Es, quieran o no reconocerlo las autoridades de todos l

Las rabietas de MVC

Artículo Único Angel Mario Ksheratto D e manera imprevista, el senador golpea con fuerza el lujoso e impecable escritorio; suelta imprecaciones, enreda sus dedos en el cabello y, con los puños cerrados, vuelve a castigar al mueble en el que no hay un solo papel. —¡Es un malagradecido!, —explota y se queja—: ahora, ni la llamada me toma… Ni él ni sus funcionarios, ¡carajo! La urgencia de hablar con su sucesor —y no obtener respuesta—, tiene fundados motivos para enfurecerlo: seis de sus ex colaboradores, están siendo seriamente investigados y de al menos cuatro, se tienen evidencias claras de desvíos de recursos y uno, ya tiene orden de aprehensión, misma que, inexplicablemente, no se ha ejecutado. Aunque por lo pronto, las indagaciones de millones de pesos desviados no lo alcanzan a él, sí a sus funcionarios, lo que mediáticamente podría afectarle en sus aspiraciones para saltar del Senado al Gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador, desde donde pretende construir una