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Mostrando las entradas de febrero 5, 2007

Negocio sexenal

Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Casi de entrada, Vicente Fox y Pablo Salazar se regodearon con la apertura de una fábrica textilera que daba empleo a cientos de mujeres indígenas; el concepto era parecido al que Kamel Nacif, venía imponiendo en algunos centros penitenciarios en donde se explota a los presos por miserables sueldos. Entonces, Nacif era el empresario modelo, el hombre altruista preocupado por dar al nivel de vida de los presos y las mujeres indígenas, la dignidad perdida. Los elogios para él era desmesurados y rayaban en el absurdo. Era el padre amoroso, el marido responsable, el amigo cabal con que contaban el presidente de la República y el gobernador del estado. ¡Vaya!, era el orgullo que todos querían tener en el centro de su corazón.
Vino el peso de los hechos y luego se supo que Kamel, no era más que un vulgar comerciante de influencias y un probable usuario de niños para sus apetitos sexuales; se le involucró a Jean Succar Kury y a toda una red de pederastas y…

Doña María, dignidad entre rejas

Reprtaje Especial
Breves historias de una prisión
Angel Mario Ksheratto

Con la cara hundida en el suelo, doña María creyó que los zapatistas habían vuelto a invadir su pueblo cuando vio caer la vieja puerta de madera y aparecieron sobre el umbral varios hombres fuertemente armados. Recordó aquella madrugada del 1 de enero de 1994 cuando cientos de campesinos armados con armas de madera, palos y machetes declaraban la guerra al gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En medio del caos provocado por aquellos guerrilleros, logró ponerse a salvo la iglesia y ahí permaneció hasta que el ejército federal recuperó las calles de la población, muchos días después.
La bota de uno de los hombres que tomaron por asalto su casa de madera y cartón, posaba con fuerza sobre la mitad del rostro que salía del montón de tierra y ceniza en un rincón de la choza que servía de cocina; apenas podía respirar pero no tuvo tiempo de llorar.

– “Me van a matar estos desgraciados” –, pensó mientras clamaba a Dios por s…

Inocencia encarcelada

Reportaje especial
Breves historias de una prisión II

Angel Mario Ksheratto

La señora Armendáriz pisa por segunda ocasión éste penal; su delito –cuenta con voz apagada– es haber golpeado el carro de un sujeto que, a tres meses del incidente, no se ha presentado a declarar para dilucidar el asunto. La única información que posee de su acusador es que, en el momento del accidente, éste fungía como funcionario del gobierno pablista, lo que sin duda influyó para que fuera recluida sin una sola acusación formal en su contra.
–No sé con qué golpeé el carro porque no llevaba más que una bolsa de plástico con verduras y frutas–, dice mientras sorbe café y cuida que nadie más escuche la conversación.
Cuando volvió en sí, era trasladada sobre la góndola de una patrulla policial sin más explicación que una bofetada y una cadena de imprecaciones por haber ensuciado el uniforme de los gendarmes. Sobre la ceja izquierda, una pequeña cicatriz confirma su dicho, aunque los policías alegaron que la herida …